Ladrillos sobre ladrillos,
de cemento acordonados,
mezclados con roja sangre
de los cortes de mis manos,
de mi blanquecina piel.
“desenrraigá” por el barro,
soy un albañil de obras,
de los que llevan el casco
con el que cubren cabeza
y en ella encerrado el llanto,
con música de “chirrios”,
de ruedas de carretillas,
moviéndome como mono
sobre el hierro de las vigas,
me balanceo en andamios
de cimbreantes tablones,
como, sentado en el yeso,
bebo el agua de bidones,
así de triste y cansado
paso en la vida los días,
luego tengo que reírte
los chistes que tú me digas,
pues por algo eres el jefe
y yo para ti, saliva,
pero un día ha de llegar,
en que me nombren soldado
y me encantará luchar,
por verte a ti destronado,
a la altura en la que estás,
pues aunque te encuentres alto,
no llegas a mi mitad,
pero por ahora estoy
en la vida castigado,
a poner sobre ladrillos,
el cemento acordonado.
de cemento acordonados,
mezclados con roja sangre
de los cortes de mis manos,
de mi blanquecina piel.
“desenrraigá” por el barro,
soy un albañil de obras,
de los que llevan el casco
con el que cubren cabeza
y en ella encerrado el llanto,
con música de “chirrios”,
de ruedas de carretillas,
moviéndome como mono
sobre el hierro de las vigas,
me balanceo en andamios
de cimbreantes tablones,
como, sentado en el yeso,
bebo el agua de bidones,
así de triste y cansado
paso en la vida los días,
luego tengo que reírte
los chistes que tú me digas,
pues por algo eres el jefe
y yo para ti, saliva,
pero un día ha de llegar,
en que me nombren soldado
y me encantará luchar,
por verte a ti destronado,
a la altura en la que estás,
pues aunque te encuentres alto,
no llegas a mi mitad,
pero por ahora estoy
en la vida castigado,
a poner sobre ladrillos,
el cemento acordonado.