sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El alma de la luna,
se volvió escrita ante los ancestros,
poesía de los más antiguos,
pero a la vez reencarnada en su amor,
volvió la luna,
volvió su lado más significativo,
volvió su locura,
el mayor secreto son sus estrellas.
Alabada seas en mi estribillo,
amada serás en el núcleo de tu origen.
Soy la luna,
dime quien eres,
yo soy los ojos que fotografían tu rostro,
dime que quieres,
alabarte entre tus labios de miel,
dime de donde vienes,
vengo de la madre tierra,
para saber si me has amado.
Luna,
mira mi nombre,
dime que me has querido,
luna,
dime si me besas,
para irme con tu luz a una nueva sala,
donde tú y yo seamos luceros como las hadas.
Alma de la luna soy,
¿para que quieres mis besos?
los quiero como si fueran firmas
para saber si me quieres.
Ábreme en la miel de tus besos,
saber que de tus orillas salieron mis deseos,
y yo quiero que de las estrellas salga tu otro deseo,
dime amor porque has venido,
dime porque me has bendecido,
luna,
solo si el nombre me has mirado,
sabrás que de estos años,
la madre tierra ha querido que me case contigo,
alma de la luna,
dime de donde me has plasmado,
en mi alma de luna nueva,
dile a tu madre tierra,
que ella quiere que vayas al santísimo universo,
la paz es la vida de mi silencio,
¿dime de donde has llorado luna?
he llorado para encharcar tus respuestas,
quiero que floten en tus labios,
y así me dirás cuanto me quieres,
el alba hará nuestra boda,
el juzgado de nuestras confesiones,
si,
de las noches encerradas en nuestros ojos,
de los mundos que nutren nuestros sueños,
consumiciones de nuestra palabra,
si alma de la luna,
la que vives entre los horizontes de las estrellas,
si mi amor,
que las estrellas fueron la unión de nuestros versos,
ahora y siempre,
contigo para siempre.