me oxido de añejada melancolía
el torso se mancha de elegía
látigos de grito y sangre de muerte
suplico al viento desvanecerme en ser inerte
Porque esta existencia álgida y lúgubre
pavimenta mi sepulcro a la hora fúnebre
el tiempo me anega en mi ruin conciencia
clavando rayos de angustia sin clemencia
Cada día soy el muerto que resucita
que vive para seguir muriendo
y la murria es quien cada día me visita
azotándome en calabozos hirviendo
¡Cuánto mi alma ha sangrado
de agobio estremecedor ante el caos!
Las estrellas se han marchitado
y yo silente, ruego los abrazos de los vacíos
el torso se mancha de elegía
látigos de grito y sangre de muerte
suplico al viento desvanecerme en ser inerte
Porque esta existencia álgida y lúgubre
pavimenta mi sepulcro a la hora fúnebre
el tiempo me anega en mi ruin conciencia
clavando rayos de angustia sin clemencia
Cada día soy el muerto que resucita
que vive para seguir muriendo
y la murria es quien cada día me visita
azotándome en calabozos hirviendo
¡Cuánto mi alma ha sangrado
de agobio estremecedor ante el caos!
Las estrellas se han marchitado
y yo silente, ruego los abrazos de los vacíos