Julián Gaibor
Poeta recién llegado
Cenizas en su pecho, día tras día
asechan la melodía meditabunda,
voces desvanecen la postura de su frente
el daño es evidente y más aún el olvido.
Ajeno es el puente que conecta su voz
se pierde el sentido en cada paso que dio,
no hay retorno en la ruta, no hay luz en su sol.
Escaso es el brillo en sus ojos de amor
y al cerrarlos , el alma guarda su adiós.
asechan la melodía meditabunda,
voces desvanecen la postura de su frente
el daño es evidente y más aún el olvido.
Ajeno es el puente que conecta su voz
se pierde el sentido en cada paso que dio,
no hay retorno en la ruta, no hay luz en su sol.
Escaso es el brillo en sus ojos de amor
y al cerrarlos , el alma guarda su adiós.