E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oleo de Merchi Brianes Lemos.
Es que el alma verdadera
está en nosotros secreta;
arde en el templo recóndito
que solo nota el asceta.
Detrás de espesa pantalla,
del físico, vida y mente,
escondida por el velo,
nos parece tan ausente.
Esta velada entidad,
es la llamada Divina,
siempre encendida muy dentro,
que la Verdad apadrina.
Inextinguible inclusive
por la más densa inconsciencia
de cualquier yo exterior
que oscurece la conciencia.
Es una llama nacida
de nuestro Dios más divino
que habitando en la ignorancia
tiene Conocer por tino.
Tal el oculto testigo
y Control Guía escondido;
es el Demonio de Sócrates,
del místico, su valido.
Es lo que dura en nosotros
de uno a otro nacimiento;
siempre intacta por la muerte,
el declive y sufrimiento.
El Yo, no-nato, preside,
la individual existencia;
tiene del universal
y transcendente, consciencia.
Este Yo es delegado
del alma, que es el apoyo,
de la mente, vida y cuerpo,
y aprovecha el desarrollo.
La mente, vital y físico
tienen personalidad
temporaria y componen
la nuestra externa verdad.
Cuya combinada acción
y su somera apariencia
lo tenemos por nosotros
porque nos falta sapiencia.
Y la entidad más recóndita
con su Personalidad
creciendo de vida en vida,
es la pura realidad.
Siendo única viajera
entre muerte y nacimiento;
nuestra parte natural,
es el más simple instrumento.
El ser psíquico, al principio,
ejerce indirecta acción,
por medio del cuerpo, vida,
mente, medios de expresión.
Su misión es conducir,
al hombre de la Ignorancia
a la Consciencia Divina
en nuestra terrena instancia.
Toma la esencia de todo
para un núcleo formar
del crecimiento-del-alma
en su natural altar.
El resto vuelca en materia
de futuro crecimiento,
hasta que estén todos listos
como Divino instrumento.
Esta secreta entidad
con verdadera Consciencia,
original en nosotros,
es la psíquica apariencia.
Más profunda a la moral,
siempre apunta a la Verdad,
al Derecho y la Belleza,
al Amor y la Hermandad.
Y a toda aptitud divina,
persistiendo en esta cosa,
hasta que éstas se conviertan
en la hucha más valiosa.
Esta personalidad
psíquica, hallando tal ente,
que florece con el santo
en el sabio y el vidente.
Cuando alcanza fuerza plena
se vuelca al Conocimiento
del Yo y de lo Divino;
la Verdad es su aliento.
El Bien Supremo y Belleza,
Amor, Bienaventuranza,
y a las grandezas divinas,
del espíritu se lanza.
Donde el psíquico es débil,
burdo o mal desarrollado;
las partes finas son pobres,
de carácter no logrado.
Aunque aparente señor
con una mente brillante,
en un cuerpo afortunado,
y un vigor dominante.
Es el alma-del-deseo
pseudopsíquica entidad
que por el alma tomamos
porque nos falta Verdad.
Sus ideas e ideales,
con burdas aspiraciones,
los deseos más anhelos
y las malas sugestiones.
Cuando la Persona psíquica
puede seguir avanzando,
reemplaza al del deseo
para seguir gobernando.
La mente la vida y cuerpo
y no sólo parcialmente,
al alma pueden moldearse
buscando el bien solamente.
Toda la naturaleza
hacia el real objetivo
del espiritual ascenso
es el único motivo.