Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
No tengo las manos juntas,
hoy solo contemplo,
aquel templo formado;
por vos mismo inaugurado.
Con cuanto ingenio dibujado;
¿Fue el amor o la destreza?...
tu inconciente traicionado,
la cruz estelar por testigo,
todo el Cosme en silencio,
y tu amor fue proclamado,
llevando sus silbos el viento.
En las paredes de mis cerros,
todos ellos forman el eco
en cada acorde los encuentro.
Entre las nubes fantasmas,
yo dibujo tus sonrisas,
cada una con sus líneas;
entre mil reconozco, la sonoridad,
profunda que sonrió, en una cruz bien dibujada,
mejor que el moisés de Leonardo Da Vinci,
y su pasión desmedida diciendo .tres veces ; ¡vive!