Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Otro amor que vendrá me vendará los ojos.
Puedo ya presentarlo.
Estoy aquí por ello.
Tus mejillas en otro rostro,
nuestros besos escépticos,
el lenguaje que todo el mundo entiende.
Es el ingente miedo a tener que pedir.
La pasión corroída,
la dulzura y belleza de un desplante.
Aprender a no huir.
A no esconderse.
Es ese sentimiento el que se sobrepone a la lujuria.
Son juicios y prejuicios de quien siempre anhela recibir lo que da
-Jamás es el amor el que se rompe.
Como mucho nos pierde su recuerdo.-.
Es esa aceptación de lo que nos sumerge en letanías.
El orgullo, guardado en la mesilla.
El estigma en el cual no pocos se acomodan.
El esfuerzo empleado para no acomodarnos.
Es esa voz que dice:
"Enamórate, pero correctamente."
El dolor que conlleva esa oración
no se puede pagar con la palabra.