arenisca
Poeta fiel al portal
Vivo mirando el cielo sonrojada cuando el viento
caricia mi pelo y mis labios, enamorada al único
elemento de la naturaleza sin ser hombre
que me puede tocar, sin hacerme daño.
Hablando en dos sentidos por mi cuerpo
encarcelado, en el dolor se revela al intento
de ser tocado, cuando intentan hacer el
amor con tu cuerpo, como si fueses
instrumento de contrabajo y no un
arpa que debe ser tocada con delicadeza
y con esmero al ritmo, del sentimiento
verdadero y marcado.
Hace tiempo me acostumbre hacer el amor
con el viento, con la vida y con la mirada no soy
la que reniega de ser amada
pero no de aquel, que no conozca la
tecla del amor verdadero y aun así
cuando la nota acertada recorre
por mis venas y late en su corazón
tengo que apartar, las manos de mí
cuerpo porque no puedo satisfacer
su amor y deseo.
Queriendo ser expresado, por el dolor inmerso pero
que me mantiene cautiva, sin
solución inherente y consciente.
sin comprensión del dolor
que no se entiende.
No solo hablo
del dolor físico, que me hizo aprender
acostumbrarme a hacer el amor con
el viento con la mirada, del que me sonríe
y con los pocos que besos, que me encuentro
de aquellos que quieren amar, pero no puedo
expresar de manera, completa todo lo que siento.
Porque mi cuerpo me ha encarcelado el cuerpo la
mente y el corazón no sé si habrá solución o tendré
que hacer el amor, con el viento cada mañana
pedir al sol matrimonio, pedir a la luna mi madrina
de boda ser y en el lecho del campo ser regada por
el sol haciendo el amor, de manera mística y no carnal
porque es la naturaleza, el único modo que me permite
hacer el amor.
caricia mi pelo y mis labios, enamorada al único
elemento de la naturaleza sin ser hombre
que me puede tocar, sin hacerme daño.
Hablando en dos sentidos por mi cuerpo
encarcelado, en el dolor se revela al intento
de ser tocado, cuando intentan hacer el
amor con tu cuerpo, como si fueses
instrumento de contrabajo y no un
arpa que debe ser tocada con delicadeza
y con esmero al ritmo, del sentimiento
verdadero y marcado.
Hace tiempo me acostumbre hacer el amor
con el viento, con la vida y con la mirada no soy
la que reniega de ser amada
pero no de aquel, que no conozca la
tecla del amor verdadero y aun así
cuando la nota acertada recorre
por mis venas y late en su corazón
tengo que apartar, las manos de mí
cuerpo porque no puedo satisfacer
su amor y deseo.
Queriendo ser expresado, por el dolor inmerso pero
que me mantiene cautiva, sin
solución inherente y consciente.
sin comprensión del dolor
que no se entiende.
No solo hablo
del dolor físico, que me hizo aprender
acostumbrarme a hacer el amor con
el viento con la mirada, del que me sonríe
y con los pocos que besos, que me encuentro
de aquellos que quieren amar, pero no puedo
expresar de manera, completa todo lo que siento.
Porque mi cuerpo me ha encarcelado el cuerpo la
mente y el corazón no sé si habrá solución o tendré
que hacer el amor, con el viento cada mañana
pedir al sol matrimonio, pedir a la luna mi madrina
de boda ser y en el lecho del campo ser regada por
el sol haciendo el amor, de manera mística y no carnal
porque es la naturaleza, el único modo que me permite
hacer el amor.