En un tallo dos claveles
se miraban y uno decía- ¡Qué mala suerte la mía,
si yo hubiese sido rosa
contigo me casaría!
Y el otro le contestó
- Tu suerte igual que la mía
pues aún siendo los claveles
nos casaremos algún día.
Y desde este mismo instante
y en este mismo momento
lanzamos a los cuatro vientos
que queremos compartir
nuestras penas y alegrías
también nuestros sentimientos.
se miraban y uno decía- ¡Qué mala suerte la mía,
si yo hubiese sido rosa
contigo me casaría!
Y el otro le contestó
- Tu suerte igual que la mía
pues aún siendo los claveles
nos casaremos algún día.
Y desde este mismo instante
y en este mismo momento
lanzamos a los cuatro vientos
que queremos compartir
nuestras penas y alegrías
también nuestros sentimientos.