Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Seductores mensajeros en vuelos rasantes
extinguen la vida pletórica de la playa sitiados
en el descomunal aljibe que al nacer en la noche
se vuelve densamente poblado de movedizos
caparazones que, por única vez, se aventuran
hacia el mar,
por única vez danzarán en la pleamar de
brutales espasmos.
Por única vez romperán las cadenas atravesando
triturados riscos,
y por única vez todo se volverá un gigantesco rumor
que gradualmente se irá desmoronando.
Esa es la repetida invasión a través de la infiel arena,
esa es la carrera impiadosamente infiel que se ensaña
antes de que amanezca.
Y en ese cielo morado verdoso contrastante
donde miles de criaturas ejecutan sus ritos de sobrevivencia,
crearán la insolente y enmudecida visión de la lucha
entre la vida y la muerte.
Unida, además, a la enigmática visión del solitario de la
pipa que desanduvo largamente la sombría caverna,
que ha dejado huellas charqueadas al llegar al portal
como lo ha hecho en inumerables plenilunios, con
su pesado andar que evoca labios resecos y siempre
una plegaria triste que se desmorona durante esa
eterna invasión a la arena infiel, penosamente infiel
al sol que de repente se ensaña en el cielo morado
verdoso contrastante de modo de ejecutar aquel
rito asombroso que de repente queda en suspenso,
que de repente calla y nadie sabrá el por qué.
extinguen la vida pletórica de la playa sitiados
en el descomunal aljibe que al nacer en la noche
se vuelve densamente poblado de movedizos
caparazones que, por única vez, se aventuran
hacia el mar,
por única vez danzarán en la pleamar de
brutales espasmos.
Por única vez romperán las cadenas atravesando
triturados riscos,
y por única vez todo se volverá un gigantesco rumor
que gradualmente se irá desmoronando.
Esa es la repetida invasión a través de la infiel arena,
esa es la carrera impiadosamente infiel que se ensaña
antes de que amanezca.
Y en ese cielo morado verdoso contrastante
donde miles de criaturas ejecutan sus ritos de sobrevivencia,
crearán la insolente y enmudecida visión de la lucha
entre la vida y la muerte.
Unida, además, a la enigmática visión del solitario de la
pipa que desanduvo largamente la sombría caverna,
que ha dejado huellas charqueadas al llegar al portal
como lo ha hecho en inumerables plenilunios, con
su pesado andar que evoca labios resecos y siempre
una plegaria triste que se desmorona durante esa
eterna invasión a la arena infiel, penosamente infiel
al sol que de repente se ensaña en el cielo morado
verdoso contrastante de modo de ejecutar aquel
rito asombroso que de repente queda en suspenso,
que de repente calla y nadie sabrá el por qué.
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