Luces lejanas encienden mi sombra,
la tiñen del blanco de la estrella,
penetran sus ojos de inmensidad,
enrumbando pasos por la primavera,
siempre conmigo, ella viene a pasear,
nunca me dice nada, nada de nada,
sólo se desliza por mi soledad.
Vientos helados calientan los pechos,
de aquellas sirenas que nadan sin mar,
pezones de cielo, ¡ah!, mis ojos medran,
enrumbando pasos por la primavera,
siempre conmigo, la quiero besar,
no me quiere nada, nada de nada,
sólo se desliza por mi soledad.
Noches oscuras, en lagos navega,
aquellos deseos de labrar tu paz,
contornos de fuego sobre las riberas,
en lirios del pozo, ¡ella me amará!
siempre conmigo, la duda penetra,
hoy te quiero tanto, ¡puedo un poco más!
no me dice nada, nada de nada,
sólo se desliza por mi soledad.
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