sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor de las bestias
se hacia en cada cadena
en las que sus brillantes imágenes
hacían poesía a la luz de las velas.
La escena de sus cantares
sus corazones que palpitaban
en la madrugada
cuando renacían sus cuerpos
en la paz de sus deseos.
Entre cada lluviosa bondad
del amor de las bestias
en donde se acercaban las voces
de sus versos
en mitad de su gloria.
Las zonas eran sagradas
en el templo de sus labios
donde se encontraba la huella
de donde se ofrecían
sus hábitos
en el compás de su ciclo
entre unos años
que pasaban por sus escenas
por donde el sol
llevaba cadenas
para impactar con la luz
del universo
y crear el amor
que se genera dentro
de todo lo que se convertía
en la llama de su fuerza y en
la sensibilidad de cada una
de sus maniobras para llevar a las rimas
sus frases que por un beso
se acostaban en la cintura
de sus tiempos
en los que se vuelven
a llenar sus ojos
y prometen que en un amor de bestias
salgan los corazones
más tiernos
que jamás haya conocido
su mejor melodía
pactando sus bellezas
con sus energías.