el amor en la próxima ciudad desconocida

Ángel Fernández

Poeta recién llegado
cuando la aurora boreal aglutine las almas

y sobre fondo azurro se proyecten indicios

sobre el esbelto cuello de los cisnes

cuando la cortina de agua que es río y catarata

en su vuelo feraz

invente millones de pájaros cristalinos

cuando las luces de freno se olviden de la sangre

y latan en la noche y se propaguen

encarnadas por la fuerza irrefrenable

de las ilusiones que se rozan

cuando seas gota láctea que alimenta la vida

de los que tienen los pulmones

repletos de tallos

cuando seas caracola de viento

que agita los mares en el profundo

vacío de las armaduras necesitadas de esperanza

cuando veas la señal que te guía

al refugio de las alas y olvides

el miedo a construirte con plumas

y seas navío que se distancia de la tierra

hacia la extensión infinita

de las arterias celestiales

cuando no tengas miedo a declararte minero

que en la piedra busca un insecto brillante

y saltes de puente en puente

para ignorar los destinos escritos

en el manual de instrucciones

de todos los enfermos terminales

cuando todo eso ocurra

y nada más que eso ocurra

entonces venid a buscarme

que con flores en mi pecho

y el frágil paso de las aves

me abriré de costillas a la vida

y seré el pájaro cristalino

que en las tardes grises se detiene

y acaricia la piel

de la madera

seré la brisa que sostiene a la lumbre

el rugido de los seres inmóviles

seré en el vuelo de plumas

anaranjado

recolector de lluvia láctea

que alimenta las criaturas del mundo

seré al que despertéis en medio de la noche

y empapado de sangre

coja su coche

para buscar el amor en la próxima

ciudad desconocida
 
cuando la aurora boreal aglutine las almas

y sobre fondo azurro se proyecten indicios

sobre el esbelto cuello de los cisnes

cuando la cortina de agua que es río y catarata

en su vuelo feraz

invente millones de pájaros cristalinos

cuando las luces de freno se olviden de la sangre

y latan en la noche y se propaguen

encarnadas por la fuerza irrefrenable

de las ilusiones que se rozan

cuando seas gota láctea que alimenta la vida

de los que tienen los pulmones

repletos de tallos

cuando seas caracola de viento

que agita los mares en el profundo

vacío de las armaduras necesitadas de esperanza

cuando veas la señal que te guía

al refugio de las alas y olvides

el miedo a construirte con plumas

y seas navío que se distancia de la tierra

hacia la extensión infinita

de las arterias celestiales

cuando no tengas miedo a declararte minero

que en la piedra busca un insecto brillante

y saltes de puente en puente

para ignorar los destinos escritos

en el manual de instrucciones

de todos los enfermos terminales

cuando todo eso ocurra

y nada más que eso ocurra

entonces venid a buscarme

que con flores en mi pecho

y el frágil paso de las aves

me abriré de costillas a la vida

y seré el pájaro cristalino

que en las tardes grises se detiene

y acaricia la piel

de la madera

seré la brisa que sostiene a la lumbre

el rugido de los seres inmóviles

seré en el vuelo de plumas

anaranjado

recolector de lluvia láctea

que alimenta las criaturas del mundo

seré al que despertéis en medio de la noche

y empapado de sangre

coja su coche

para buscar el amor en la próxima

ciudad desconocida
Intensa obra, respiros en un temblor de sensaciones,
perforacion en ese sueño que debe elevar el estimulo
de lo interpuesto. excelente. saludos amables de
luzyabsenta
 

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