jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuando pienso que después de toda esta asfixia
este dolor del alma este corazón muriéndose de desamor
este deambular de madrugada por las solitarias calles dormidas del puerto
aullándole a la luna golpeándome la cabeza contra las paredes
gritando su nombre en las plazas desiertas
llorando y babeando borracho por ella como un estúpido
en alguna banca del malecón a las 4 de la mañana
cuando pienso que después de sus negativas sus chillidos histéricos
cada vez que la abordo intentando hacerla entrar en razón
convencerla de que lo nuestro está escrito en las estrellas o algo así
y es inútil por tanto resistirnos y alargar este cruel impasse
que después de todas sus rabietas y desaires
y de haberme asegurado mil veces que ella nunca será mi mujer
que ni lo piense que mejor lesbiana que mejor muerta
que sus padres pronto la mandarán de viaje a europa y no vuelve
por lo menos en un año y a lo mejor ya casada
cuando pienso que después del fin de mi asedio la aceptación
de la derrota el repliegue en la soledad la huida
y resignarme a una vida sin ella sobreviviendo a base de alcohol
y putas baratas y quizás la locura más tarde
cuando pienso que después de todo eso no sé si este mismo año
o el siguiente o a lo mejor mañana en la tarde
por la absurda lógica del amor ella y yo habremos de acabar
juntos desnudos en la cama de mi cuarto o el suyo
o de un hotel de putas o puede que hasta en el asiento trasero del coche
ella con las piernas abiertas y yo encima entrando por fin en su cuerpo
ella gimiendo "oh nunca nada será ya igual que antes" yo cada vez
más embalado entrando y saliendo y empezando a jadear
cada vez más cerca de expulsar por fin toda la angustia
y la desazón y las noches de insomnio y el espanto acumulados
y el terror de la posibilidad de una vida vacía y sin sentido
cuando pienso en el fugaz estallido que sobrevendrá y la paz subsiguiente
tan efímera que después resultará difícil creer que fue real
y que después de vaciarme la veré tal cual ella es
una simple mujercita de cuerpo esmirriado y desabrida y feúcha
de piernas flacas y nariz ganchuda y un coño más bien tristón
y una voz chillona que turbará mi serenidad poscoito
y el placer del cigarrillo tendido a su lado sin verla
diciendo alguna estupidez alguna frase idiota un comentario
probablemente acerca de la puta entremetida de su madre
cuando pienso en todo eso no puedo menos de llegar a preguntarme
si este asunto del amor merecerá realmente que se escriba alguno
de tantos poemas compuestos en su honor cuando a fin de cuentas
en el fondo de lo único que se trata es de alcanzar el objetivo
de conseguir metérsela entre las piernas a una tipa cualquiera
de entre millones que andan sueltas a todas horas por ahí
este dolor del alma este corazón muriéndose de desamor
este deambular de madrugada por las solitarias calles dormidas del puerto
aullándole a la luna golpeándome la cabeza contra las paredes
gritando su nombre en las plazas desiertas
llorando y babeando borracho por ella como un estúpido
en alguna banca del malecón a las 4 de la mañana
cuando pienso que después de sus negativas sus chillidos histéricos
cada vez que la abordo intentando hacerla entrar en razón
convencerla de que lo nuestro está escrito en las estrellas o algo así
y es inútil por tanto resistirnos y alargar este cruel impasse
que después de todas sus rabietas y desaires
y de haberme asegurado mil veces que ella nunca será mi mujer
que ni lo piense que mejor lesbiana que mejor muerta
que sus padres pronto la mandarán de viaje a europa y no vuelve
por lo menos en un año y a lo mejor ya casada
cuando pienso que después del fin de mi asedio la aceptación
de la derrota el repliegue en la soledad la huida
y resignarme a una vida sin ella sobreviviendo a base de alcohol
y putas baratas y quizás la locura más tarde
cuando pienso que después de todo eso no sé si este mismo año
o el siguiente o a lo mejor mañana en la tarde
por la absurda lógica del amor ella y yo habremos de acabar
juntos desnudos en la cama de mi cuarto o el suyo
o de un hotel de putas o puede que hasta en el asiento trasero del coche
ella con las piernas abiertas y yo encima entrando por fin en su cuerpo
ella gimiendo "oh nunca nada será ya igual que antes" yo cada vez
más embalado entrando y saliendo y empezando a jadear
cada vez más cerca de expulsar por fin toda la angustia
y la desazón y las noches de insomnio y el espanto acumulados
y el terror de la posibilidad de una vida vacía y sin sentido
cuando pienso en el fugaz estallido que sobrevendrá y la paz subsiguiente
tan efímera que después resultará difícil creer que fue real
y que después de vaciarme la veré tal cual ella es
una simple mujercita de cuerpo esmirriado y desabrida y feúcha
de piernas flacas y nariz ganchuda y un coño más bien tristón
y una voz chillona que turbará mi serenidad poscoito
y el placer del cigarrillo tendido a su lado sin verla
diciendo alguna estupidez alguna frase idiota un comentario
probablemente acerca de la puta entremetida de su madre
cuando pienso en todo eso no puedo menos de llegar a preguntarme
si este asunto del amor merecerá realmente que se escriba alguno
de tantos poemas compuestos en su honor cuando a fin de cuentas
en el fondo de lo único que se trata es de alcanzar el objetivo
de conseguir metérsela entre las piernas a una tipa cualquiera
de entre millones que andan sueltas a todas horas por ahí