Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo van tan lento
pero aturde tu latido
entre tanto silencio.
Cabalgando en tu vestido,
una melodía se desangra,
yo intento coagular su herida.
Una caricia no basta
para incendiar tanto fuego,
una plegaria no secará
tanto ruego.
La procesión a tus pies
va lastimando mis huellas
y el tiempo es una garganta
anudada.
Tu piel parece vidrio roto
lacerando al deseo,
tu belleza un horizonte de lava
cegandome por completo.
Soltaste el caballo del amor
en el valle del miedo
y el fue libre en la llanura de
otro cuerpo.
A veces te quedara el fantasma
de mi fragancia a olvido
mareado en fondo de una copa.
Yo esperaré el frío para ver
tu nombre esfumarse con mi aliento.
Otras tantas me besaras en otra boca
e improvisaras un regreso
Intentando suturar
las costas de un océano
hasta volverlo una simple gota.
Para eso ya tu piel tendrá
un mapa con mil besos,
y yo los dientes de serpientes
mordiendo las vísceras
de una derrota.
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