Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
No me suena la voz, está apagada,
los silencios resbalan angustiosos,
su cadencia es febril, son melodiosos
a ritmo de danzón o de lambada,
me danzan con la música apagada,
fantasmas de aquelarre, lujuriosos,
me suenan tu tam, tam, estrepitosos
y quedo a su merced anonadada.
Callada y sigilosa busco el cielo
que me brinda su azul iridiscente
y me llena de luz incandescente.
Me palpita el amor, el caro anhelo
que persigo en la angustia matutina
y me llena de risa cantarina.
El amor me rebosa,
fuente de luz, de música, alegría
y me vuelve la voz, dulce armonía.
los silencios resbalan angustiosos,
su cadencia es febril, son melodiosos
a ritmo de danzón o de lambada,
me danzan con la música apagada,
fantasmas de aquelarre, lujuriosos,
me suenan tu tam, tam, estrepitosos
y quedo a su merced anonadada.
Callada y sigilosa busco el cielo
que me brinda su azul iridiscente
y me llena de luz incandescente.
Me palpita el amor, el caro anhelo
que persigo en la angustia matutina
y me llena de risa cantarina.
El amor me rebosa,
fuente de luz, de música, alegría
y me vuelve la voz, dulce armonía.