Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.
Jamás en línea recta,
hacia el espléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.
Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
donde mitiga su sed.
Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.
Jamás en línea recta,
hacia el espléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.
Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
donde mitiga su sed.
Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!
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