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El amor no es minimalista

Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta,
hacia el espléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
donde mitiga su sed.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!


 
Última edición:
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta
hacia el expléndido edén
el amor real va presto,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
que le atrapan en su red.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor hasta el fondo
debemos…¡siempre beber!


Bello y certero en sus citas.
ME ha encantado.
Fuerte abrazo y excelente día.
Saludos
 
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta,
hacia el expléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
que le atrapan en su red.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!


Es como adentrarse dentro de la existencia, tocar el amor, y luego relatarlo.
Me gustaron estas líneas.

Saludos
 
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta,
hacia el expléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
que le atrapan en su red.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!


Bellísimo y significativo poema, de principio a fin! Me encantó!
Quizás no hayas advertido que has colocado "expléndido" con "x" y lleva "s"... Saludos cordiales.
 
Gracias, poetisa Zulema, por dejar tu amable huella en estas letras; asimismo, te agradezco que me hayas hecho notar el error ortográfico en el que, inadvertidamente, había incurrido. Un afectuoso saludo, amiga.
 
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta,
hacia el espléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
donde mitiga su sed.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!



Hermoso trabajo, muy estructurado e interesante.
Profundos versod, grato pasar por tu poema
Saludos cordiales
Alfredo
 
Al amor real le agradan
los circunloquios de piel:
perífrasis de caricias.
La libertad del hacer.
No es gazmoño ni le gusta
la rancia pudibundez,
sino, explorar con arrojo:
norte, sur, el frente y envés.


Jamás en línea recta,
hacia el espléndido edén,
presto el amor nunca va,
sino, con suave avidez,
rodea todo contorno
y torna más de una vez
a besar los horizontes
desde el cabello hasta el pie.


Le gusta probar con ansia
sabor a mórbida miel,
de la cual rebosa pródigo
lo encriptado en la mujer.
Asciende entrambas colinas
matizadas de clavel
y baja a mágicos valles
donde mitiga su sed.


Minimalista ni parco,
el amor real, nunca es;
sino, luengo y generoso
con el alma y con la tez.
Es copa que desborda
del más exquisito bien:
que sin temor, hasta el fondo,
debemos…¡siempre beber!



Una definición muy personal y profunda sobre el amor real querido amigo Ayax.
Un placer detenerse en tus letras.
Un fuerte abrazo.

 
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