Omnis
Poeta fiel al portal
El amor no quiere nada conmigo,
en el cielo no se ven nubes con caritas,
tampoco se escuchan cantos de gaviotas
que pareciesen alguna risa entrañable,
tan solo son lamentos colmados.
Ya no hay flor que reluzca bajo el sol de las maravillas
y la luna se estrelló contra los océanos
desbordando en lágrimas de impotencia,
pero en mi mundo seguiré soñando
como añejando la amargura para que se convierta en amor.
Que resta más que caminar y robarse la empatía de la gente,
tal cual alma muerta penando por la ciudad
buscando finiquitar lo inconcluso, de lo cual siempre hay.
Quiero algún tipo de alegría sofisticada,
con un leve tono de gris,
de esa que se esconde en la penumbra,
en las lágrimas de las almas caídas,
de las voluntades roídas,
de los altares enmohecidos
y las camas desaliñadas.
Amor, porque no puedo si quiero,
amar si quiero pero todavía no puedo,
pero siempre quiero lo que espero,
más aun si casi perezco.
Heme aquí, estoy tan solo como el solo,
y también solo como el que tiene mil amantes,
como se ha de sentir una nota desafinada,
que no se entiende ni se quiere,
detestada por naturaleza e instintos explicables.
Llegó la hora de botar el adorno, la fachada,
mostrar el alma tipo ilusión
decir así es como se es y no se pretende actuar,
ya que el hombre de ordenado no tiene nada, azar y caos no más es.
Al final siempre me duele y necesito entenderla,
a esta hija mal traída sin embargo igual querida,
ay soledad querida, soledad de mi vida.
en el cielo no se ven nubes con caritas,
tampoco se escuchan cantos de gaviotas
que pareciesen alguna risa entrañable,
tan solo son lamentos colmados.
Ya no hay flor que reluzca bajo el sol de las maravillas
y la luna se estrelló contra los océanos
desbordando en lágrimas de impotencia,
pero en mi mundo seguiré soñando
como añejando la amargura para que se convierta en amor.
Que resta más que caminar y robarse la empatía de la gente,
tal cual alma muerta penando por la ciudad
buscando finiquitar lo inconcluso, de lo cual siempre hay.
Quiero algún tipo de alegría sofisticada,
con un leve tono de gris,
de esa que se esconde en la penumbra,
en las lágrimas de las almas caídas,
de las voluntades roídas,
de los altares enmohecidos
y las camas desaliñadas.
Amor, porque no puedo si quiero,
amar si quiero pero todavía no puedo,
pero siempre quiero lo que espero,
más aun si casi perezco.
Heme aquí, estoy tan solo como el solo,
y también solo como el que tiene mil amantes,
como se ha de sentir una nota desafinada,
que no se entiende ni se quiere,
detestada por naturaleza e instintos explicables.
Llegó la hora de botar el adorno, la fachada,
mostrar el alma tipo ilusión
decir así es como se es y no se pretende actuar,
ya que el hombre de ordenado no tiene nada, azar y caos no más es.
Al final siempre me duele y necesito entenderla,
a esta hija mal traída sin embargo igual querida,
ay soledad querida, soledad de mi vida.
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