poetakabik
Poeta veterano en el portal
El amor no se extingue en su semilla,
es llama que perdura en lo infinito,
somos nosotros quien la fe mancilla,
matando lo que pudo ser bendito.
Se muere si el silencio lo devora,
si el gesto se marchita en el hastío,
mas vive en quien lo cuida y lo atesora,
cual fuego que se nutre en su rocío.
No pide eternidad ni juramento,
tan solo un corazón que lo sostiene,
se apaga si lo olvida el pensamiento,
se enciende si la entrega lo mantiene.
El hombre lo destruye si lo niega,
si cierra el alma al pulso de su encanto,
mas nunca la pasión que lo reniega
logrará deshacer su eterno manto.
Amor que en cada ser busca su nido,
y en todo lo que existe deja huella,
no muere, aunque lo hayamos perdido,
pues siempre habrá quien vuelva a dar su estrella.
Así, cuando creamos que termina,
no es él quien desfallece en la partida,
somos nosotros, rota la rutina,
quienes matamos la razón de vida.
es llama que perdura en lo infinito,
somos nosotros quien la fe mancilla,
matando lo que pudo ser bendito.
Se muere si el silencio lo devora,
si el gesto se marchita en el hastío,
mas vive en quien lo cuida y lo atesora,
cual fuego que se nutre en su rocío.
No pide eternidad ni juramento,
tan solo un corazón que lo sostiene,
se apaga si lo olvida el pensamiento,
se enciende si la entrega lo mantiene.
El hombre lo destruye si lo niega,
si cierra el alma al pulso de su encanto,
mas nunca la pasión que lo reniega
logrará deshacer su eterno manto.
Amor que en cada ser busca su nido,
y en todo lo que existe deja huella,
no muere, aunque lo hayamos perdido,
pues siempre habrá quien vuelva a dar su estrella.
Así, cuando creamos que termina,
no es él quien desfallece en la partida,
somos nosotros, rota la rutina,
quienes matamos la razón de vida.
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