tomaldo
Poeta adicto al portal
Fuiste de la pobreza un misionero,
en tiempos de miseria y fiera hambruna,
tus ojos hoy reflejan el sincero,
recuerdo de sentir nostalgia alguna.
Cuentas tus historias del pasado,
con los ojos empapados de amargura,
el sentir de un tiempo ya acabado,
te confunde, te marchita, te tortura.
Muestras con orgullo encallecidas,
Tus manos de guerrero, ¡ luchador !,
Tus palabras al trabajo agradecidas,
fuiste esclavo del sufrir y del dolor.
Con tu fuerza, con tus ganas, con tu sangre,
el polvo rojo transformaste en un hogar,
donde no caben la soledad, ni el miedo, ni el hambre,
te mereces todos los honores, ¡ y un altar !.
Viejo gruñón, eterno enfadado,
¿que seria de mi sin tu heredada humildad?
te agradezco tanto haberme educado,
no hay hombre en el mundo con tu humana calidad.
Con el corazón y la pluma te dejo constancia,
del hijo que te admira y te quiere confesar,
que ya fuera tan grande o infinita la distancia,
¡ El amor que te profeso, jamás voy a olvidar !.
en tiempos de miseria y fiera hambruna,
tus ojos hoy reflejan el sincero,
recuerdo de sentir nostalgia alguna.
Cuentas tus historias del pasado,
con los ojos empapados de amargura,
el sentir de un tiempo ya acabado,
te confunde, te marchita, te tortura.
Muestras con orgullo encallecidas,
Tus manos de guerrero, ¡ luchador !,
Tus palabras al trabajo agradecidas,
fuiste esclavo del sufrir y del dolor.
Con tu fuerza, con tus ganas, con tu sangre,
el polvo rojo transformaste en un hogar,
donde no caben la soledad, ni el miedo, ni el hambre,
te mereces todos los honores, ¡ y un altar !.
Viejo gruñón, eterno enfadado,
¿que seria de mi sin tu heredada humildad?
te agradezco tanto haberme educado,
no hay hombre en el mundo con tu humana calidad.
Con el corazón y la pluma te dejo constancia,
del hijo que te admira y te quiere confesar,
que ya fuera tan grande o infinita la distancia,
¡ El amor que te profeso, jamás voy a olvidar !.
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