Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya llega el invierno en su viaje inexorable por este hemisferio.
Como tu amor es imposible impedirlo, regresarlo al verano,
calurosos tiempos de magia, cuando estamos al desnudo.
Ya llega el invierno con sus manos de hielo, para acariciar tus muslos
y querer robarme el regazo dormitante dominado por tu ombligo.
Quisiera ser como él, cabalgando por las estepas de tu cuerpo,
exaltadas claridades que centellean por el universo.
Escalar las cimas de tu beldad apocalíptica y bajar... y bajar,
para quedarme enroscado en tus postigos y hacer brotar
el amor, el infinito amor mujer, que tú provocas.