Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quise dejarte en el derrumbe,
enhebrada en la presunta insania
con el cuerpo tatuado en blanco y negro
custodiado por espíritus benéficos
salidos del exilio de la fronda.
Sin saber de la ignominiosa hoguera
mutiladora de la Fe inquebrantable
No pude concordar con ninguna súplica
Pero siempre en la luz hay salvación,
puedes ir hasta allí en suaves burbujas,
puedes retener allí el poder embriagador,
si lo pierdes te invade la zozobra y
puedes olvidar hasta tu propia sombra,
extraños y engañadores reflejos,
porque el amor se divide en dos mitades
en voces angelicales del viento y en
multitud de castigos impensables
que jamás arrullan nuestro amor perenne.
enhebrada en la presunta insania
con el cuerpo tatuado en blanco y negro
custodiado por espíritus benéficos
salidos del exilio de la fronda.
Sin saber de la ignominiosa hoguera
mutiladora de la Fe inquebrantable
No pude concordar con ninguna súplica
Pero siempre en la luz hay salvación,
puedes ir hasta allí en suaves burbujas,
puedes retener allí el poder embriagador,
si lo pierdes te invade la zozobra y
puedes olvidar hasta tu propia sombra,
extraños y engañadores reflejos,
porque el amor se divide en dos mitades
en voces angelicales del viento y en
multitud de castigos impensables
que jamás arrullan nuestro amor perenne.
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