Corpse
Poeta fiel al portal
El amor tiene caducidad
Corpse Mahana
Aquellos faroles alumbraban sus lágrimas,
la luna refleja su desgraciada sombra,
las gotas púrpura en el asfalto de sus venas destrozadas,
el viento disfrazando sus lamentos que caen en la penumbra.
Cual tronco seco se encuentra mi alma,
triste y marchitado del viento, del hambre y la sed de justicia
falto de todo y tan lleno de nada refleja hastío
y da mas que lastima vacío, falto de amor... amor de la nada.
Tan vacío como este vaso de alcohol,
como esta alma que vacila con el suicidio,
su corazón esta mal herido
sintiendo a cada paso, pedazos de estiércol.
Y poco a poco su hedor se expande
impregnando todo lo que una vez pareciese bueno
entre bocanadas de excremento y el rancio abolengo
va entre ellos eso que dicen es eterno
Como la tristeza de un pordiosero
que deambula por las noches sobre ese sendero
donde ella llora a diario su juramento
que parecía eterno, pero caduco en este momento
Como la castidad de una prostituta,
que en cada esquina vende su cuerpo,
que por pasearse en las noches pierde credibilidad,
sin embargo se ilusiona
con ese maldito dolor de amar que se guarda muy adentro.
Como esa promesa de volver
aun ella queda parada en esa esquina
esperando volverlo a ver
la esperanza es tan mezquina que a su labor vuelve a caer
Caer en el olvido
como todo lo que toca su ser
ni las caricias ni la infamia hacen que lo mezquino desaparezca
pudriéndose con el tiempo
poco a poco logran en su vil fango lo blanco enmugrecer
Así le llega el atardecer
sus lágrimas se vuelven a ver
ya no puede nada hacer
solo embriagase de locura hasta el amanecer
Sus labios amordazados ya no gozan de fluidez
la humedad de sus mejillas parece no desaparecer
con la mirada casquibaja y su mente fija en nada
se da cuenta que vivir ya no hace falta...
Volando entre sueños
ilusiones sin remedios
queda bajo sus sabanas echas remedos
y en su almohada unos cuantos besos
Su piel un tanto ya marcada de cigarros y de navajas de acero
esta tan quieta, tan callada, ya no grita sus lamentos,
cubre su habitación el olor rancio y putrefacto de los muertos
aquellos que ya no se alimentan de excremento...
Su sangre en las paredes
sus rasguños en la pintura
su desesperación en sus sienes
su desesperación de ese fantasma de el que la tortura
La piel de los rasguños mudo testigo entre sus uñas
cobraron las falsas esperanzas de amor que vilmente le
torturaban el corazón, ese que se volvió de piedra el cual
ya nunca jamás palpitó...
Como ese corazón que desangra
y ese grito desde el fondo de su garganta,
el llanto que a diario la levanta
y esas lágrimas de una mujer que realmente ama.
Y con la desdicha a cuestas de un amor enfermizo
que hizo con ella todo cuanto vilmente quiso
Todo al principio fue un hechizo,
tan lleno de felicidad
al final solo le quedo su soledad
y ese rostro tan muerto, tan blanquizco.
Ahora ella sabe que el amor tiene caducidad
Corpse Mahana
Aquellos faroles alumbraban sus lágrimas,
la luna refleja su desgraciada sombra,
las gotas púrpura en el asfalto de sus venas destrozadas,
el viento disfrazando sus lamentos que caen en la penumbra.
Cual tronco seco se encuentra mi alma,
triste y marchitado del viento, del hambre y la sed de justicia
falto de todo y tan lleno de nada refleja hastío
y da mas que lastima vacío, falto de amor... amor de la nada.
Tan vacío como este vaso de alcohol,
como esta alma que vacila con el suicidio,
su corazón esta mal herido
sintiendo a cada paso, pedazos de estiércol.
Y poco a poco su hedor se expande
impregnando todo lo que una vez pareciese bueno
entre bocanadas de excremento y el rancio abolengo
va entre ellos eso que dicen es eterno
Como la tristeza de un pordiosero
que deambula por las noches sobre ese sendero
donde ella llora a diario su juramento
que parecía eterno, pero caduco en este momento
Como la castidad de una prostituta,
que en cada esquina vende su cuerpo,
que por pasearse en las noches pierde credibilidad,
sin embargo se ilusiona
con ese maldito dolor de amar que se guarda muy adentro.
Como esa promesa de volver
aun ella queda parada en esa esquina
esperando volverlo a ver
la esperanza es tan mezquina que a su labor vuelve a caer
Caer en el olvido
como todo lo que toca su ser
ni las caricias ni la infamia hacen que lo mezquino desaparezca
pudriéndose con el tiempo
poco a poco logran en su vil fango lo blanco enmugrecer
Así le llega el atardecer
sus lágrimas se vuelven a ver
ya no puede nada hacer
solo embriagase de locura hasta el amanecer
Sus labios amordazados ya no gozan de fluidez
la humedad de sus mejillas parece no desaparecer
con la mirada casquibaja y su mente fija en nada
se da cuenta que vivir ya no hace falta...
Volando entre sueños
ilusiones sin remedios
queda bajo sus sabanas echas remedos
y en su almohada unos cuantos besos
Su piel un tanto ya marcada de cigarros y de navajas de acero
esta tan quieta, tan callada, ya no grita sus lamentos,
cubre su habitación el olor rancio y putrefacto de los muertos
aquellos que ya no se alimentan de excremento...
Su sangre en las paredes
sus rasguños en la pintura
su desesperación en sus sienes
su desesperación de ese fantasma de el que la tortura
La piel de los rasguños mudo testigo entre sus uñas
cobraron las falsas esperanzas de amor que vilmente le
torturaban el corazón, ese que se volvió de piedra el cual
ya nunca jamás palpitó...
Como ese corazón que desangra
y ese grito desde el fondo de su garganta,
el llanto que a diario la levanta
y esas lágrimas de una mujer que realmente ama.
Y con la desdicha a cuestas de un amor enfermizo
que hizo con ella todo cuanto vilmente quiso
Todo al principio fue un hechizo,
tan lleno de felicidad
al final solo le quedo su soledad
y ese rostro tan muerto, tan blanquizco.
Ahora ella sabe que el amor tiene caducidad