O miel de abejas. También es sensato, el chocolate puro.
Yo me lavo los dientes, asiduamente, con jabón.
La pasta dentífrica penetra demasiado en el esmalte.
Y bueno, Ángel, después de nuestras hermosas batallas, al parecer, no hay vencedores ni vencidos.
Sólo hay una taza de café.