kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL AMOR Y ESTAS GANAS DE COMERTE
El sol arrebola sus faldas neonatas contra nuestros rostros
mientras las dos golondrinas que anidan nuestras noches desde hace meses
nos observan con la ternura de un adiós.
Alzan y bajan su cuello rojizo calibrando su astrolabio
y levantan el vuelo de la uña de la veleta.
En la estela de su partida
danzan en su efímera eternidad
dos libélulas trenzadas por el amor de un día
abanicando el espacio con sus finísimos papiros de pasión.
A la lumbre terrenal le quedan unos cuatro mil millones de primaveras,
las golondrinas no nos vuelven hasta el año que viene
y a las libélulas les quedan tan solo unas pocas horas.
No pretendo ser tu sol
ni someter mi amor a la tiranía de los calendarios;
solo quiero
quererte como se quieren las libélulas,
demostrando que el amaño del tiempo y su presunto movimiento
poco tienen que ver con estas ganas de comerte.
Nuestro amor se juega en la escala infinitesimal,
en el temblor de una inferencia orgásmica atemporal.
No existe el mañana.
El amor, cuando es, lo es por un instante,
un instante
que bien vale
una vida.
Kalkbadan
17 de diciembre de 2022
El sol arrebola sus faldas neonatas contra nuestros rostros
mientras las dos golondrinas que anidan nuestras noches desde hace meses
nos observan con la ternura de un adiós.
Alzan y bajan su cuello rojizo calibrando su astrolabio
y levantan el vuelo de la uña de la veleta.
En la estela de su partida
danzan en su efímera eternidad
dos libélulas trenzadas por el amor de un día
abanicando el espacio con sus finísimos papiros de pasión.
A la lumbre terrenal le quedan unos cuatro mil millones de primaveras,
las golondrinas no nos vuelven hasta el año que viene
y a las libélulas les quedan tan solo unas pocas horas.
No pretendo ser tu sol
ni someter mi amor a la tiranía de los calendarios;
solo quiero
quererte como se quieren las libélulas,
demostrando que el amaño del tiempo y su presunto movimiento
poco tienen que ver con estas ganas de comerte.
Nuestro amor se juega en la escala infinitesimal,
en el temblor de una inferencia orgásmica atemporal.
No existe el mañana.
El amor, cuando es, lo es por un instante,
un instante
que bien vale
una vida.
Kalkbadan
17 de diciembre de 2022
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