PALAS ATENEA
Poeta fiel al portal
Amar hasta lo inimaginable es una experiencia extraordinaria y mágica, que solo podemos vivir una vez.
Los seres humanos pasamos la vida tratando de encontrar el amor verdadero a través de una pareja; pareja que luego de hallar intentamos mantener a nuestro lado por la necesidad que nos involucra al uno con el otro. Sin embargo no siempre el estar con esa persona especial es fácil, y en esas condiciones dedicamos tiempo a pensar si conviene seguir con un amor que se siente real pero que la realidad se encarga de alejar.
Dicen por ahí que aprendemos a valorar aquello que nos cuesta trabajo conseguir. Respecto a lo anterior surge una inquietud: ¿Se puede amar y obtener aquello que es en apariencia ficticio?, ficticio en tanto que no se puede tocar, ni oler, simplemente sentir, así como lo es el viento o para los más creyentes Dios.
Esta es la situación de muchas parejas en el mundo y en particular mi historia, y el interrogante que cada día me hago es: ¿Se puede amar y sufrir a la vez?, me atrevería a decir que sí, porque ese sufrimiento es causa de las circunstancias y no del amor.
Muchas veces el sufrimiento nos venda los ojos, haciéndonos pensar que nuestros esfuerzos son en vano y que la salida más rápida a nuestro dolor es abandonando aquello por lo que tanto se ha luchado.
Es más fácil en estos días ser dueños de un cuerpo y no de un corazón, pero ¿Qué hacer si mi caso fuese todo lo contrario? , porque soy dueña de tu corazón mas no de tu piel
Partiendo del anterior dilema trate de armar una historia que ayude a dar luz a aquello que nos cuesta entender.
Esta es la historia de un par de enamorados que por decisión del destino tuvieron que separarse, pero antes de eso prometieron y juraron amarse y mantenerse unidos en la distancia pese a las adversidades que se pudieran presentar.
El tiempo transcurría sin afán y la necesidad de querer estar el uno con el otro era cada vez mayor, observando dicha situación el amor y la pasión decidieron enfrentarse en un duelo para probar sus fuerzas.
La pasión alegaba Yo soy la llama que quema los cuerpos y que entrega placer al hombre, soy la semilla del deseo que nace al contacto de unos labios y la piel - .
Mientras que el amor respondía Yo soy la luz que habita en los corazones de los enamorados, soy la esencia que vive en el alma y el espíritu del ser, aquel que lleva esperanzas y sueños pero no se ve.
Como estos en conjunto son necesarios para cada relación, al pretender saber cuál de los dos era más importante se acordó postular como juez el tiempo, y cada uno inició su labor
La pasión decía No se puede amar lo que no se tiene, sin mí el amor se muere porque no puede sobrevivir de recuerdos, porque la naturaleza del ser humano es deleitarse en el placer de un cuerpo y si no lo tiene se da paso a la infidelidad entonces no habría amor de verdad-.
El amor contestaba Puedes amar lo que no ves, por eso un ciego se puede enamorar; también lo que no oyes, ya que un sordo puede amar; y aun mas lo que no tienes en cuerpo presente, luego entenderás el motivo pasión -.
Así se fue pasando el tiempo y en ocasiones la pasión pareciera ganarle al amor, los dos enamorados se ansiaban más que a nada, no sabían qué hacer con su deseo y sus ganas de estar juntos y en esos momentos de debilidad el amor no permitió que se diera ni una sola infidelidad. La pasión que era prima del sufrimiento produjo grandes tristezas, es verdad, pero siempre se podían superar.
El amor era paciente y perseverante. El tiempo seguía su camino hasta que hubo un punto en que ya la pasión no resistió más, la vejez toco la piel y los labios de sus dos amantes y en ese punto no podían hacer sino solo amarse como en un principio. El cuerpo envejeció y la pasión murió, el amor seguía en pie, firme y vivo como nunca. El tiempo que no se frena siguió y siguió marchando hasta que uno de esos dos amantes murió pero su amor perduró por siempre en un mismo corazón que siguió vivo hasta el final y más allá de lo que podamos imaginar.
Es cierto que en un principio las pasiones parecieran ganarle la batalla al amor, pero llegado el momento decisivo en ese final del trayecto el amor termina viviendo mucho, mucho más que la pasión.
Moraleja: El amor verdadero soporta hasta el final.
Entonces, no importan los obstáculos que se presenten en nuestras vidas mientras exista dentro de nosotros ese amor verdadero que tanto anhelamos encontrar y que yace en nuestra relación.
Aquellas relaciones que vienen y van que empiezan y terminan, a las que se les puede adivinar un final van regidas por la pasión y no por el amor real. Yo siento que pese a haber superado muchos de los inconvenientes presentados en nuestro camino, todavía nos queda mucho por vivir juntos porque el amor de verdad llega hasta el final, y con esa persona que amo siento que lo pude encontrar.
Por. Yulieth Stefanny González Cabarcas
· La palabra pasión va muy ligada al sufrimiento y el dolor ej. La pasión de Cristo.
· No es necesario sentir con la piel, si puedes sentir en tu corazón.
Los seres humanos pasamos la vida tratando de encontrar el amor verdadero a través de una pareja; pareja que luego de hallar intentamos mantener a nuestro lado por la necesidad que nos involucra al uno con el otro. Sin embargo no siempre el estar con esa persona especial es fácil, y en esas condiciones dedicamos tiempo a pensar si conviene seguir con un amor que se siente real pero que la realidad se encarga de alejar.
Dicen por ahí que aprendemos a valorar aquello que nos cuesta trabajo conseguir. Respecto a lo anterior surge una inquietud: ¿Se puede amar y obtener aquello que es en apariencia ficticio?, ficticio en tanto que no se puede tocar, ni oler, simplemente sentir, así como lo es el viento o para los más creyentes Dios.
Esta es la situación de muchas parejas en el mundo y en particular mi historia, y el interrogante que cada día me hago es: ¿Se puede amar y sufrir a la vez?, me atrevería a decir que sí, porque ese sufrimiento es causa de las circunstancias y no del amor.
Muchas veces el sufrimiento nos venda los ojos, haciéndonos pensar que nuestros esfuerzos son en vano y que la salida más rápida a nuestro dolor es abandonando aquello por lo que tanto se ha luchado.
Es más fácil en estos días ser dueños de un cuerpo y no de un corazón, pero ¿Qué hacer si mi caso fuese todo lo contrario? , porque soy dueña de tu corazón mas no de tu piel
Partiendo del anterior dilema trate de armar una historia que ayude a dar luz a aquello que nos cuesta entender.
Esta es la historia de un par de enamorados que por decisión del destino tuvieron que separarse, pero antes de eso prometieron y juraron amarse y mantenerse unidos en la distancia pese a las adversidades que se pudieran presentar.
El tiempo transcurría sin afán y la necesidad de querer estar el uno con el otro era cada vez mayor, observando dicha situación el amor y la pasión decidieron enfrentarse en un duelo para probar sus fuerzas.
La pasión alegaba Yo soy la llama que quema los cuerpos y que entrega placer al hombre, soy la semilla del deseo que nace al contacto de unos labios y la piel - .
Mientras que el amor respondía Yo soy la luz que habita en los corazones de los enamorados, soy la esencia que vive en el alma y el espíritu del ser, aquel que lleva esperanzas y sueños pero no se ve.
Como estos en conjunto son necesarios para cada relación, al pretender saber cuál de los dos era más importante se acordó postular como juez el tiempo, y cada uno inició su labor
La pasión decía No se puede amar lo que no se tiene, sin mí el amor se muere porque no puede sobrevivir de recuerdos, porque la naturaleza del ser humano es deleitarse en el placer de un cuerpo y si no lo tiene se da paso a la infidelidad entonces no habría amor de verdad-.
El amor contestaba Puedes amar lo que no ves, por eso un ciego se puede enamorar; también lo que no oyes, ya que un sordo puede amar; y aun mas lo que no tienes en cuerpo presente, luego entenderás el motivo pasión -.
Así se fue pasando el tiempo y en ocasiones la pasión pareciera ganarle al amor, los dos enamorados se ansiaban más que a nada, no sabían qué hacer con su deseo y sus ganas de estar juntos y en esos momentos de debilidad el amor no permitió que se diera ni una sola infidelidad. La pasión que era prima del sufrimiento produjo grandes tristezas, es verdad, pero siempre se podían superar.
El amor era paciente y perseverante. El tiempo seguía su camino hasta que hubo un punto en que ya la pasión no resistió más, la vejez toco la piel y los labios de sus dos amantes y en ese punto no podían hacer sino solo amarse como en un principio. El cuerpo envejeció y la pasión murió, el amor seguía en pie, firme y vivo como nunca. El tiempo que no se frena siguió y siguió marchando hasta que uno de esos dos amantes murió pero su amor perduró por siempre en un mismo corazón que siguió vivo hasta el final y más allá de lo que podamos imaginar.
Es cierto que en un principio las pasiones parecieran ganarle la batalla al amor, pero llegado el momento decisivo en ese final del trayecto el amor termina viviendo mucho, mucho más que la pasión.
Moraleja: El amor verdadero soporta hasta el final.
Entonces, no importan los obstáculos que se presenten en nuestras vidas mientras exista dentro de nosotros ese amor verdadero que tanto anhelamos encontrar y que yace en nuestra relación.
Aquellas relaciones que vienen y van que empiezan y terminan, a las que se les puede adivinar un final van regidas por la pasión y no por el amor real. Yo siento que pese a haber superado muchos de los inconvenientes presentados en nuestro camino, todavía nos queda mucho por vivir juntos porque el amor de verdad llega hasta el final, y con esa persona que amo siento que lo pude encontrar.
Por. Yulieth Stefanny González Cabarcas
· La palabra pasión va muy ligada al sufrimiento y el dolor ej. La pasión de Cristo.
· No es necesario sentir con la piel, si puedes sentir en tu corazón.
