Gabriela Trocoso
Poeta recién llegado
Tus ojos, el aroma de tu piel, tu pelo,
tu boca y el brillo lúcido de tu alma,
no se resignan a dejar de incitar
mi exacerbado corazón.
Sacudiéndolo, de manera repentina
como olas que estallan,
entre acantilados
rompiendo océanos.
Mi piel no consigue eludir estremecerse
cada vez que acaricia tu venturada piel
Y los espejos no dejan de destellar
el admirable arte de amar.
Parece sorprendente,
pero así es
Sólo tú eres,
mi amor inagotable.
tu boca y el brillo lúcido de tu alma,
no se resignan a dejar de incitar
mi exacerbado corazón.
Sacudiéndolo, de manera repentina
como olas que estallan,
entre acantilados
rompiendo océanos.
Mi piel no consigue eludir estremecerse
cada vez que acaricia tu venturada piel
Y los espejos no dejan de destellar
el admirable arte de amar.
Parece sorprendente,
pero así es
Sólo tú eres,
mi amor inagotable.