rafael tato
Poeta fiel al portal
Todos cuando amamos sentimos casi lo mismo,
tejemos sueños, alucinamos, somos dueños del universo,
cohabitamos bajo la sombra del romanticismo,
navegamos en las aguas del alma el espíritu y el sexo.
¿Quién no disfruta de la luna sus coqueteos sensuales?
¿quién no siente del viento su caricia y no lo proclama?
¿quién no abraza la almohada con la fineza de los cristales?
¿quién no ríe llora sueña grita calla y ama?
Imantados por el alma y la carne en nuestros andares,
vivimos los crepúsculos del gozo astrolabio del mar;
disfrutamos, sufrimos, silenciosos cargamos los pesares,
hiponcondriacos buscamos siempre a quién poder amar.
Todos pretendemos soñar lo que nunca se ha soñado,
salirnos de los hombros y ser las alas del viento,
hacer realidad las ilusiones ante el ser amado,
hablar con la mirada y conquistar con sentimiento.
En los caminos del amor florecemos día a día,
danzamos en el fulgor de vivencias ardientes,
sembramos, cultivamos prefacios de fantasía,
levitamos sin fronteras, sin prejuicios libremente.
Cuando se ama y se sufre, la carne se torna en llaga viva,
ante la sorprendente flama del perverso fuego;
sin ocultar su esencia la llama cual espina la cultiva,
en las cumbres del alma, sin escuchar su ruego.
Pero al amar liberamos el alma en busca del amor,
nos sentimos semidioses al grito de la sangre,
soportamos la tristeza, el sufrimiento, la angustia el dolor,
absorbemos de su esencia, sus aromas, pétalos y estambres.
Con ojos vendados, en ritual armónico y sonoro,
somos siempre al amor incondicionales y fieles;
lo vestimos de fina seda, filigrana, plata y oro
y como un jardín mágico y bello... Lo cubrimos de laureles!
Tato Ospina
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Colombia
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