El anciano

Lissethe Ruemar

Poeta recién llegado
Esta lúcido en su vejez el anciano, recitando sus historias reales o inventadas, solo para llevar a la imaginación a los muchachitos de su Colonia que solo en jugar y jugar piensan.

Llegan las tardes a escuchar sus anécdotas, setenta años para ellos son demasiados, pero para el abuelo que luce sus canas, y sus recuerdos de su trayectoria, su experiencia, no son más que recuerdos y vivencias. Porque el tiempo pasó tan rápido y al final todo lo que queda del pasado está guardado en la memoria.

Veinte años después ya nadie llega, aquellos niños ahora son hombres y la nueva generación no le interesa escucharlo, ni un consejo o una experiencia le han escuchado, todos están embelesados con los vídeos juegos y la tecnología.
 
Esta lúcido en su vejez el anciano, recitando sus historias reales o inventadas, solo para llevar a la imaginación a los muchachitos de su Colonia que solo en jugar y jugar piensan.

Llegan las tardes a escuchar sus anécdotas, setenta años para ellos son demasiados, pero para el abuelo que luce sus canas, y sus recuerdos de su trayectoria, su experiencia, no son más que recuerdos y vivencias. Porque el tiempo pasó tan rápido y al final todo lo que queda del pasado está guardado en la memoria.

Veinte años después ya nadie llega, aquellos niños ahora son hombres y la nueva generación no le interesa escucharlo, ni un consejo o una experiencia le han escuchado, todos están embelesados con los vídeos juegos y la tecnología.


Buen reflejo de la falta de interés, que muestra nuestra sociedad, hacia la experiencia vivida de aquellos que "ya no están en nuestra onda".

Saludos Lissethe

Palmira
 
Esta lúcido en su vejez el anciano, recitando sus historias reales o inventadas, solo para llevar a la imaginación a los muchachitos de su Colonia que solo en jugar y jugar piensan.

Llegan las tardes a escuchar sus anécdotas, setenta años para ellos son demasiados, pero para el abuelo que luce sus canas, y sus recuerdos de su trayectoria, su experiencia, no son más que recuerdos y vivencias. Porque el tiempo pasó tan rápido y al final todo lo que queda del pasado está guardado en la memoria.

Veinte años después ya nadie llega, aquellos niños ahora son hombres y la nueva generación no le interesa escucharlo, ni un consejo o una experiencia le han escuchado, todos están embelesados con los vídeos juegos y la tecnología.
Esta sociedad es cruel con las experiencias que pueden aportar
otras personas que han vivido lo suficiente. bello realismo en
un micro que me ha gustado. saludos de luzyabsenta
 

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