dark-maiden
Poeta fiel al portal
Me he mojado las manos en los filtros de la sangre,
alcé la espada contra el viento de Poniente,
susurré a la tempestad con la fuerza de mis versos.
Amarré mis deseos a las rocas de la ladera,
me derrumbé en la blancura del iceberg.
En el anecúmene de mi existencia, vacié
mis esperanzas y recogí los frutos de mi
jardín consagrado a Nemesis.
Selene me abandonó por los caminos de
piedras metamórficas, tizanando el relive
de mis pasos con la lava de las
pasiones solidificadas.
Las mareas me envolvieron con sus brazos,
al igual que una Venus hispana surgiendo
de la sementera de un lascisvo Zeus.
Semejante a Medusa petrifiqué el tiempo
con el resplandor de mis pupilas de acero,
sintiendo las agujas sobre la costura de mis venas.
Mientras una pragmática Cleopatra
desmorona los pilares del Imperio cesariano
una astuta Himilce traiciona a Cartago.
Alianzas de poder y muerte,
a las afueras del poblado
resuenan las cornetas.
El ejército romano ataca con fuerza,
pero mi ser seguirá siendo dueño
de las montañas y lágrimas.
alcé la espada contra el viento de Poniente,
susurré a la tempestad con la fuerza de mis versos.
Amarré mis deseos a las rocas de la ladera,
me derrumbé en la blancura del iceberg.
En el anecúmene de mi existencia, vacié
mis esperanzas y recogí los frutos de mi
jardín consagrado a Nemesis.
Selene me abandonó por los caminos de
piedras metamórficas, tizanando el relive
de mis pasos con la lava de las
pasiones solidificadas.
Las mareas me envolvieron con sus brazos,
al igual que una Venus hispana surgiendo
de la sementera de un lascisvo Zeus.
Semejante a Medusa petrifiqué el tiempo
con el resplandor de mis pupilas de acero,
sintiendo las agujas sobre la costura de mis venas.
Mientras una pragmática Cleopatra
desmorona los pilares del Imperio cesariano
una astuta Himilce traiciona a Cartago.
Alianzas de poder y muerte,
a las afueras del poblado
resuenan las cornetas.
El ejército romano ataca con fuerza,
pero mi ser seguirá siendo dueño
de las montañas y lágrimas.