Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
El Ánfora Mujer
Reposando por las bahías se la ve correr a la perpleja damisela del perplejo amanecer
Posando en galerías como una Venus de marfil todos la quieren nadie la quiere
son las feéricas correrías para este ánfora- mujer.
Su boca ensanchada como un cántaro que ha parado de nacer
obnubilan al poeta y le dan ansías al ladrón
de pestañas por sobre dos diademas doradas
y de un extraño corazón.
Baja esbelto su cuello y hojuelas ensortijadas se abrazan a sus asas
dando la figura dando al poeta dando al ladrón
acariciando su ombligo de crasuláceas.
Se ensanchan curvaturas, forman al deleite y forman a su cintura
trastabilla, trastabilla, se sonroja
y solo vuelve para mirarlos con dulzura.
¡Son todos los Sicarios de la Lascivia!, ¡Son todos los Sicarios de la Lascivia acechando hasta el /anochecer!
esperando para profanar al cuerpo y saquear los sortilegios del ánfora mujer.
Su tez al desnudo encienden el bruñido apacible de sus guantes de hiel
que todo lo quieren, que todo lo adoran, y luego lo arrojan.
¡Los Sicarios de la Lascivia acecharon hasta el anochecer!
Reposando por las bahías se la ve correr a la perpleja damisela del perplejo amanecer
Posando en galerías como una Venus de marfil todos la quieren nadie la quiere
son las feéricas correrías para este ánfora- mujer.
Su boca ensanchada como un cántaro que ha parado de nacer
obnubilan al poeta y le dan ansías al ladrón
de pestañas por sobre dos diademas doradas
y de un extraño corazón.
Baja esbelto su cuello y hojuelas ensortijadas se abrazan a sus asas
dando la figura dando al poeta dando al ladrón
acariciando su ombligo de crasuláceas.
Se ensanchan curvaturas, forman al deleite y forman a su cintura
trastabilla, trastabilla, se sonroja
y solo vuelve para mirarlos con dulzura.
¡Son todos los Sicarios de la Lascivia!, ¡Son todos los Sicarios de la Lascivia acechando hasta el /anochecer!
esperando para profanar al cuerpo y saquear los sortilegios del ánfora mujer.
Su tez al desnudo encienden el bruñido apacible de sus guantes de hiel
que todo lo quieren, que todo lo adoran, y luego lo arrojan.
¡Los Sicarios de la Lascivia acecharon hasta el anochecer!
. La planta Ombligo de Venus pertenece a las crasuláceas
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