dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Romualdo se casó con Casimira
un domingo de agosto de mañana,
estuvo como invitada su hermana
y su cuñado tañía la lira.
Ríe la madre, la suegra suspira,
en la iglesia repicó la campana
y desde un lago cercano una rana
la ceremonia ensimismada mira.
Mas al matrimonio ella no iba sola
que llevaba un apéndice sujeto,
pelo rubio y de estatura uno ochenta,
y el marido inflado como una bola
llega al último verso del soneto
feliz y afilada la cornamenta.
Eladio Parreño Elías
25-Septiembre-2015