Marla
Poeta fiel al portal
Eres un árbol y no lo sabes;
un árbol raro de místicas raíces.
Solo hay que talarte un poco
la ternura, afilar tus silencios
con un cuchillo lento, pellizcarte sutilmente
el orgullo
o dejar que las hormigas devoren tu corazón
de lluvia
para que fructifiques.
Sí, eres un árbol, nada menos;
nada más que un árbol.
Danos tu carne
verde, el rojo delirio
de tu sangre:
tenemos hambre,
tenemos sed,
cojeamos de estrellas...
No lo sabes, pero,
quizá
tu madera alimente
la hoguera que mitiga
el hastío,
y tu cabello de hojas
nos resguarde este largo invierno del acero
del cielo
¡Qué dulce paraguas
para la muerte!
¡Qué bello resplandor
tu sacrificio!
un árbol raro de místicas raíces.
Solo hay que talarte un poco
la ternura, afilar tus silencios
con un cuchillo lento, pellizcarte sutilmente
el orgullo
o dejar que las hormigas devoren tu corazón
de lluvia
para que fructifiques.
Sí, eres un árbol, nada menos;
nada más que un árbol.
Danos tu carne
verde, el rojo delirio
de tu sangre:
tenemos hambre,
tenemos sed,
cojeamos de estrellas...
No lo sabes, pero,
quizá
tu madera alimente
la hoguera que mitiga
el hastío,
y tu cabello de hojas
nos resguarde este largo invierno del acero
del cielo
¡Qué dulce paraguas
para la muerte!
¡Qué bello resplandor
tu sacrificio!