Cada día que pasa
tu rostro se desvanece un poco más,
como si el tiempo
se empeñara en borrarte
con manos suaves
pero implacables.
Obligo a mi memoria
a retenerte,
pero se resiste.
Rechaza tu imagen
porque, tal vez, dolería más
de lo que vale recordarla.
Ha pasado tanto
desde que te fuiste
que hasta mi corazón,
terco y acostumbrado a ti,
se niega a revivir
aquellos momentos que fueron hermosos
y ahora solo lastiman.
Es raro,
pero es verdad:
aunque lo intento,
ya no puedo.
Mi cuerpo olvidó el tuyo,
su calor, su forma, su voz.
Y al querer traerte de vuelta a mi mente,
mis ojos se llenan de lágrimas,
como si supieran
que no hay retorno,
que insistir en el recuerdo
es abrir otra herida.
Tal vez, sin darme cuenta,
he empezado a aceptar que todo terminó.
Tal vez mi alma ya no quiere castigarse
pensando en lo que fue
ni suspirar por lo que nunca
volverá.
-Dior
tu rostro se desvanece un poco más,
como si el tiempo
se empeñara en borrarte
con manos suaves
pero implacables.
Obligo a mi memoria
a retenerte,
pero se resiste.
Rechaza tu imagen
porque, tal vez, dolería más
de lo que vale recordarla.
Ha pasado tanto
desde que te fuiste
que hasta mi corazón,
terco y acostumbrado a ti,
se niega a revivir
aquellos momentos que fueron hermosos
y ahora solo lastiman.
Es raro,
pero es verdad:
aunque lo intento,
ya no puedo.
Mi cuerpo olvidó el tuyo,
su calor, su forma, su voz.
Y al querer traerte de vuelta a mi mente,
mis ojos se llenan de lágrimas,
como si supieran
que no hay retorno,
que insistir en el recuerdo
es abrir otra herida.
Tal vez, sin darme cuenta,
he empezado a aceptar que todo terminó.
Tal vez mi alma ya no quiere castigarse
pensando en lo que fue
ni suspirar por lo que nunca
volverá.
-Dior