esperancita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy tu mujer de noche y día,
soy de barro entre el fuego de tus dedos,
soy sudor entre tu piel aprisionada
teniendo el placer de hacerte mio.
Magno es despertar en tus amaneceres,
ajustada al asta de tu hombría
cuando sopla el viento de tu ebrio aliento,
de tu brebaje que llevo entre mis venas.
Vendrán mil vendavales
a borrar nuestros quereres,
pero este amor es diferente,
pues aunque quieras dejarme, no puedes,
porque sigues en mis campos renaciendo,
y todas las mañanas soy ese rocío en tu memoria
que grita, amor cuanto te quiero.