Gerardo Lugo
Cuervo gris
Artista es el que hace del arte un amante,
quien respira y sueña con la belleza más pura
producida por él mismo o inspirada por una musa
que le dicta en un susurro cómo moldear la realidad
y adornarla con un trazo, una melodía o palabra.
El pintor crea en el lienzo imágenes eternas,
pinta lo que su imaginación le ofrezca
o dibuja trazo a trazo un mundo real o imaginario
en el que colorea su alma y difumina la oscuridad
matizando su mundo con una capa de ilusión o realidad.
El músico en cambio compone melodías precisas
para una voz singular o instrumento especial.
En cada acorde o nota deja un poco de su corazón,
en cada compás, en cada silencio su alma vibra
y baila siguiendo el ritmo de sus latidos
cantando una canción de amor o despedida,
llorando sonatas o gritando al viento
mientras busca esa melodía perfecta que no quiere encontrar nunca.
Pero el poeta es diferente a todos ellos;
toma un sentimiento y lo transforma a su manera,
convierte el dolor en versos que desgarren,
que calen los huesos y lleguen al alma.
Al amor lo envuelve en un poema suave y delicado
donde las palabras besen a quien lo lea
y seduzcan hasta al corazón más solitario
desencadenando un sinfín de emociones
que derriban las fronteras de la verdad
mientras viste letras con la sangre de sus venas
y la tinta que mana de su pluma en una rima,
llenando el vacío en su interior con elocuencia y soltura
demudando al escribir la amargura y la soledad
quien respira y sueña con la belleza más pura
producida por él mismo o inspirada por una musa
que le dicta en un susurro cómo moldear la realidad
y adornarla con un trazo, una melodía o palabra.
El pintor crea en el lienzo imágenes eternas,
pinta lo que su imaginación le ofrezca
o dibuja trazo a trazo un mundo real o imaginario
en el que colorea su alma y difumina la oscuridad
matizando su mundo con una capa de ilusión o realidad.
El músico en cambio compone melodías precisas
para una voz singular o instrumento especial.
En cada acorde o nota deja un poco de su corazón,
en cada compás, en cada silencio su alma vibra
y baila siguiendo el ritmo de sus latidos
cantando una canción de amor o despedida,
llorando sonatas o gritando al viento
mientras busca esa melodía perfecta que no quiere encontrar nunca.
Pero el poeta es diferente a todos ellos;
toma un sentimiento y lo transforma a su manera,
convierte el dolor en versos que desgarren,
que calen los huesos y lleguen al alma.
Al amor lo envuelve en un poema suave y delicado
donde las palabras besen a quien lo lea
y seduzcan hasta al corazón más solitario
desencadenando un sinfín de emociones
que derriban las fronteras de la verdad
mientras viste letras con la sangre de sus venas
y la tinta que mana de su pluma en una rima,
llenando el vacío en su interior con elocuencia y soltura
demudando al escribir la amargura y la soledad
y plasmando en un papel el origen mismo del arte.