pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acabó de cerrar la puerta del ascensor y miró al cuerpo. Marcó el número del ático. Sin preguntar, ante la mudez lívida de él. ¿Para qué inquirir...? Siempre marcaba el mismo botón.
—Está buen día... ¿verdad?
La clásica pregunta de ascensor. La que siempre hacía.
—Por poco tiempo, amigo.
Acompañaba el murmullo del motor aquel silencio espeso en la cabina. Hasta que lo asesinó el alarido de la campana de emergencia.
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