Zillah
Poeta recién llegado
Bebamos de ese veneno.
Déjame beber de esos labios,
que aunque impuros son los
únicos que no he probado.
Nuestros cuerpos están
destrozados, en espera de que
las lagrimas se conviertan en
una ultima cortesía de reciprocidad.
Tengo tanta indecencia en mi sangre,
vengo de una raza de depravados,
igual que tu, inferior. He dejado
olvidado aquel tesoro que creí invaluable.
Juro que estoy dispuesto a prostituirme
a cualquier imagen quimérica, demonios
y arpías, ¡llévense mi corazón y no lo regresen!
Clávenlo en una pica, ¡oh mi sucio corazón!
Hace ya mucho tiempo fue saqueado por una
garra amiga; hace mas de mil años perdió su valor.
Este corazón que bombea el veneno de mis padres
es la gran carencia de divinidad que hay en el infierno.
Estamos tan fuera de este mundo, envueltos
en lo irreversible, atados al asco que es nuestra
sangre, somos el castigo para los nobles de
este mundo, mi verdad es irrefutable, estoy perdido.
Déjame beber de esos labios,
que aunque impuros son los
únicos que no he probado.
Nuestros cuerpos están
destrozados, en espera de que
las lagrimas se conviertan en
una ultima cortesía de reciprocidad.
Tengo tanta indecencia en mi sangre,
vengo de una raza de depravados,
igual que tu, inferior. He dejado
olvidado aquel tesoro que creí invaluable.
Juro que estoy dispuesto a prostituirme
a cualquier imagen quimérica, demonios
y arpías, ¡llévense mi corazón y no lo regresen!
Clávenlo en una pica, ¡oh mi sucio corazón!
Hace ya mucho tiempo fue saqueado por una
garra amiga; hace mas de mil años perdió su valor.
Este corazón que bombea el veneno de mis padres
es la gran carencia de divinidad que hay en el infierno.
Estamos tan fuera de este mundo, envueltos
en lo irreversible, atados al asco que es nuestra
sangre, somos el castigo para los nobles de
este mundo, mi verdad es irrefutable, estoy perdido.