antilef
Poeta recién llegado
En el ocaso de un sueño,
besé a una mujer fantasma.
Una esperanza sin dueño,
que al egoísmo entusiasma.
A un desfiladero regalaste
tu lágrima golondrina,
que cayó en el contraste
de una luna colorina.
La vi, enemiga del viento,
en un danzar profético,
y esto dio un argumento
a un corazón patético.
Endurecí en gran manera
mi prepotente cerviz,
dionisiaca borrachera
encontró en la infeliz.
Pobre mujer quebrantada
por las saetas de Eros
y con furia violentada
por vandálicos viajeros.
Con la cólera de Asiria
que al cautiverio hiso arte,
con la frialdad valquiria,
con el agobio de Marte.
Del oprobio fui artífice
y aun mayor mentira llevo
que los hijos de Nínive,
pues su dolor me fue agüero
Miré al próximo pasado,
al doloroso que escrito
con el rojo derramado,
pisada de mi delito
¿Quién detendrá mi silente
y grosero ministerio?
Ahora vuelto al presente
donde ando en cautiverio.
Lo que vi en el porvenir,
nuestro desastre postrer,
es necesario cumplir,
crimen debo cometer.