El autobús

Rita de ´Torres

Poeta recién llegado
EL AUTOBÚS

Llevaba gafas oscuras para aparcar el calor;
cuando vislumbré entre vísceras de esfuerzo
a una anciana de mirada triste y resignada.
Asía en una mano una muleta, y en la otra,
bolsas del mercado y dolor.

Entonces sentí el miedo.
Una idea me atrapó:
“ Cuando la juventud expira, se acabó”.

¿Por qué tanto capricho de ser longevos
si cargados y fatigados andamos
por nuestro calvario o paseo?

¿Para que tanta contienda?
Si es paseo…
Ya sea por mar, tierra, o aéreo.
Y si no, a caballo.
 
EL AUTOBÚS

Llevaba gafas oscuras para aparcar el calor;
cuando vislumbré entre vísceras de esfuerzo
a una anciana de mirada triste y resignada.
Asía en una mano una muleta, y en la otra,
bolsas del mercado y dolor.

Entonces sentí el miedo.
Una idea me atrapó:
“ Cuando la juventud expira, se acabó”.

¿Por qué tanto capricho de ser longevos
si cargados y fatigados andamos
por nuestro calvario o paseo?

¿Para que tanta contienda?
Si es paseo…
Ya sea por mar, tierra, o aéreo.
Y si no, a caballo.
Así es, tal como indica, estimada Rita, nos aferramos a la vida como a los asideros de ese autobús. Celebro la oportunidad de la lectura de sus versos.
Con afecto, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
EL AUTOBÚS

Llevaba gafas oscuras para aparcar el calor;
cuando vislumbré entre vísceras de esfuerzo
a una anciana de mirada triste y resignada.
Asía en una mano una muleta, y en la otra,
bolsas del mercado y dolor.

Entonces sentí el miedo.
Una idea me atrapó:
“ Cuando la juventud expira, se acabó”.

¿Por qué tanto capricho de ser longevos
si cargados y fatigados andamos
por nuestro calvario o paseo?

¿Para que tanta contienda?
Si es paseo…
Ya sea por mar, tierra, o aéreo.
Y si no, a caballo.
SEr recorrido y pensar que en la lucha de la vida
la juventud tiene limites. queda asi el horizonte
como esa secuencia donde se mutilan esas visionesque
en apreciable secuencia dan melancolias. felicidades
por la sinceridad de una obra intensa. saludos de luzyabsennta
 
EL AUTOBÚS

Llevaba gafas oscuras para aparcar el calor;
cuando vislumbré entre vísceras de esfuerzo
a una anciana de mirada triste y resignada.
Asía en una mano una muleta, y en la otra,
bolsas del mercado y dolor.

Entonces sentí el miedo.
Una idea me atrapó:
“ Cuando la juventud expira, se acabó”.

¿Por qué tanto capricho de ser longevos
si cargados y fatigados andamos
por nuestro calvario o paseo?

¿Para que tanta contienda?
Si es paseo…
Ya sea por mar, tierra, o aéreo.
Y si no, a caballo.
Es ley de vida envejecer, aceptar que somos mortales es mejor para vivir en paz con nosotros mismos. Me ha gustado tu poema amiga Rita. Abrazote vuela. Paco.
 

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