El banco
Camino sin rumbo cierto,
apartado de esta sociedad,
de la vida cotidiana,
no quiero gentío en mi caminar,
prefiero el banco del lamento,
sumido en mi soledad.
Todo se halla en silencio,
no oigo el trinar de los pájaros
que siempre me acompañaban,
ni veo color en las flores
adornando los caminos
que a mi vista deleitaban.
Pinto el cielo eterno
de colores gris y negro
cubriendo mi existencia,
rompiendo en gritos de agonía
mi débil hilo de la vida.
Qué es la vida, sino un río
de sentimientos y quehaceres,
que desemboca en el mar
sirviendo de enlace entre
la tierra y el cielo.
Oigo una voz lejana,
grita que me levante,
alzo la mirada buscando
a quien dijo esa palabra,
mas no veo a nadie.
¿Será mi imaginación,
o el alma que dejé olvidada,
en alguna parte?
¿Dónde estás alma mía?
te busco en mi interior
y no te hallo,
te llamo,
y solo oigo silencio
en esta gélida noche
que me acompaña.
¡Vuelve alma mía,
no permitas esta soledad
pues mi existencia pasa
con angustia y dolor
por el desengaño de mi realidad!
Aquí en el banco del lamento,
sin noción de tiempo
y con aires de esperanza,
esperaré tu regreso
para juntos emprender
una nueva vida,
apartando esta hiel de mi calzada
dejando paso
a nuevos sentimientos.
Luis
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