esthergranados
Poeta adicto al portal
Que miedo dan esos suburbios,
ese submundo oscuro,
inhabitable y tétrico
en el que sobrevive
tanta gente.
Una vez, por equivocación,
aparecí en el barrio
más peligroso de la ciudad,
¿o era el más pobre?
Era invierno
y temblaba de miedo.
La tarde caía
y se precipitaban las sombras
sobre las sucias calles,
sobre la pobre gente,
sobre ratas famélicas
y perros callejeros,
sobre aceras
sembradas de basuras,
sobre edificios
casi en ruinas, decrépitos.
¡Que miedo daba todo!
Que miedo aquel vacío
en tantos ojos.
Que miedo
tantas manos extendidas
y tantos niños viejos,
tristes, quietos, hambrientos.
Me perdí aquella tarde
en ese barrio marginal
oscuro, inhabitable,
y un poquito de mí
se quedó entre sus calles,
y perdí la inocencia
justo en ese momento
en que la realidad desnuda,
despojada de adornos y artificios,
me golpeó en la cara
y movió los cimientos de mi vida.
Eso pasó en el barrio
más peligroso de toda la ciudad...
O quizás solamente era el más pobre.
ese submundo oscuro,
inhabitable y tétrico
en el que sobrevive
tanta gente.
Una vez, por equivocación,
aparecí en el barrio
más peligroso de la ciudad,
¿o era el más pobre?
Era invierno
y temblaba de miedo.
La tarde caía
y se precipitaban las sombras
sobre las sucias calles,
sobre la pobre gente,
sobre ratas famélicas
y perros callejeros,
sobre aceras
sembradas de basuras,
sobre edificios
casi en ruinas, decrépitos.
¡Que miedo daba todo!
Que miedo aquel vacío
en tantos ojos.
Que miedo
tantas manos extendidas
y tantos niños viejos,
tristes, quietos, hambrientos.
Me perdí aquella tarde
en ese barrio marginal
oscuro, inhabitable,
y un poquito de mí
se quedó entre sus calles,
y perdí la inocencia
justo en ese momento
en que la realidad desnuda,
despojada de adornos y artificios,
me golpeó en la cara
y movió los cimientos de mi vida.
Eso pasó en el barrio
más peligroso de toda la ciudad...
O quizás solamente era el más pobre.