jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
salí embarazada de harry a los 14, después de mi segunda menstruación
y aunque en la escuela nos habían explicado ya el asunto de los ciclos ovulatorios y todo eso
yo no conecté una cosa con la otra, ni tuve náuseas ni engordé más de 3 kilos
y así fue cómo a los 7 meses, durante el receso de clases
apenas precedido por un leve dolor abdominal
alumbré a nicholas keanu en la cancha de basket de la jefferson elementary school
cuando perdíamos el partido contra las de madison por 20 puntos de diferencia;
harry se tiraba a mi madre desde algunos años antes
y a mí comenzó a violarme a los 11
una noche que mi madre se estampó en el coche contra el poste de un semáforo
manejando ebria al volver del puticlub
y harry, mientras tanto,
esperándola durante horas frente a la tele,
se había tomado todo ese montón de cervezas y puesto hasta el culo de crack
y se había convertido en una especie de orangután enloquecido:
"es como si te metieras un dedo para rascarte las putas liendres"
gruñó a mi oído mientras rasgaba mis braguitas de winnie pooh
y me ponía aquella cosa en el chocho y luego la hundía completa en mi interior;
las primeras semanas yo no le veía maldita gracia al asunto
pero entonces harry, antes de clavarme la estaca
comenzó a rociarme la raja con el polvo blanco que solía aspirar por la nariz
y consiguió con ello que
en lugar de correr a esconderme cada vez que oía
el motor de su corvette rugir en el camino de entrada a casa
corriera a pintarme la boca y ponerme los tacones de aguja y una mini de mi madre;
me sacaron en el noticiero nocturno del canal 34 de montgomery
recostada en la cama del hospital dándole el pecho a nicholas keanu
mientras la voz de la tipa encargada de leer las noticias
informaba que "los doctores aseguran que la pequeña lindsay novalee se encuentra bien
y que el bebé parece estar en perfectas condiciones"
antes de pasar a ocuparse del último reporte sobre la trayectoria del huracán katrina
que algunos días más tarde destruiría nueva orleans;
3 meses después del nacimiento de nicholas kenau
con harry probablemente escondido en alguna puta aldea pesquera del pacífico mexicano
mi madre encerrada en la cárcel del condado de baldwin
-acusada como cómplice de explotación sexual infantil e incitación al consumo de drogas-
y nicholas keanu en custodia estatal y rehabilitación por altos índices de cocaína en sangre,
me escapé del puto albergue juvenil donde estaba internada,
con roxanne, mi compañera de cuarto
-una ex prostituta negra de misisipi con la misma edad que yo-
y conseguimos llegar hasta la frontera con méxico
a base de intercambiar con camioneros a lo largo de alabama, misisipi, luisiana y texas
felaciones por transporte, mac tríos y uno que otro chute;
roxanne se quedó varada en un congal de saltillo
y yo cogí un flecha roja en dirección a guadalajara
donde unas horas más tarde transbordé hacia sayulita
-una jodida aldea pesquera a orillas del pacífico-
creyendo que allí encontraría a harry
-alguna vez me dijo que en su juventud había practicado el surfing
y que pasaba en sayulita todos los veranos-;
el hijo de puta, sin embargo, no estaba allí,
pero el taxista que me llevó hasta el pueblo me explicó
que el lugar era una especie de refugio de gringos jubilados y en las últimas
que se gastaban la pensión en putitas, cerveza y droga:
"si te gusta ponerte loca, llegaste al lugar correcto, chica"
y ya llevo 12 años viviendo aquí
.
y aunque en la escuela nos habían explicado ya el asunto de los ciclos ovulatorios y todo eso
yo no conecté una cosa con la otra, ni tuve náuseas ni engordé más de 3 kilos
y así fue cómo a los 7 meses, durante el receso de clases
apenas precedido por un leve dolor abdominal
alumbré a nicholas keanu en la cancha de basket de la jefferson elementary school
cuando perdíamos el partido contra las de madison por 20 puntos de diferencia;
harry se tiraba a mi madre desde algunos años antes
y a mí comenzó a violarme a los 11
una noche que mi madre se estampó en el coche contra el poste de un semáforo
manejando ebria al volver del puticlub
y harry, mientras tanto,
esperándola durante horas frente a la tele,
se había tomado todo ese montón de cervezas y puesto hasta el culo de crack
y se había convertido en una especie de orangután enloquecido:
"es como si te metieras un dedo para rascarte las putas liendres"
gruñó a mi oído mientras rasgaba mis braguitas de winnie pooh
y me ponía aquella cosa en el chocho y luego la hundía completa en mi interior;
las primeras semanas yo no le veía maldita gracia al asunto
pero entonces harry, antes de clavarme la estaca
comenzó a rociarme la raja con el polvo blanco que solía aspirar por la nariz
y consiguió con ello que
en lugar de correr a esconderme cada vez que oía
el motor de su corvette rugir en el camino de entrada a casa
corriera a pintarme la boca y ponerme los tacones de aguja y una mini de mi madre;
me sacaron en el noticiero nocturno del canal 34 de montgomery
recostada en la cama del hospital dándole el pecho a nicholas keanu
mientras la voz de la tipa encargada de leer las noticias
informaba que "los doctores aseguran que la pequeña lindsay novalee se encuentra bien
y que el bebé parece estar en perfectas condiciones"
antes de pasar a ocuparse del último reporte sobre la trayectoria del huracán katrina
que algunos días más tarde destruiría nueva orleans;
3 meses después del nacimiento de nicholas kenau
con harry probablemente escondido en alguna puta aldea pesquera del pacífico mexicano
mi madre encerrada en la cárcel del condado de baldwin
-acusada como cómplice de explotación sexual infantil e incitación al consumo de drogas-
y nicholas keanu en custodia estatal y rehabilitación por altos índices de cocaína en sangre,
me escapé del puto albergue juvenil donde estaba internada,
con roxanne, mi compañera de cuarto
-una ex prostituta negra de misisipi con la misma edad que yo-
y conseguimos llegar hasta la frontera con méxico
a base de intercambiar con camioneros a lo largo de alabama, misisipi, luisiana y texas
felaciones por transporte, mac tríos y uno que otro chute;
roxanne se quedó varada en un congal de saltillo
y yo cogí un flecha roja en dirección a guadalajara
donde unas horas más tarde transbordé hacia sayulita
-una jodida aldea pesquera a orillas del pacífico-
creyendo que allí encontraría a harry
-alguna vez me dijo que en su juventud había practicado el surfing
y que pasaba en sayulita todos los veranos-;
el hijo de puta, sin embargo, no estaba allí,
pero el taxista que me llevó hasta el pueblo me explicó
que el lugar era una especie de refugio de gringos jubilados y en las últimas
que se gastaban la pensión en putitas, cerveza y droga:
"si te gusta ponerte loca, llegaste al lugar correcto, chica"
y ya llevo 12 años viviendo aquí
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