susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Il Bello Modi baila alrededor de la estatua de Balzac
con un girasol negro en la mano,
nieva sobre su cabeza la sombra del Greco
y amanece un cielo claroscuro en Montparnasse.
El busto mira y dice que está loco,
como lo estaba Renoir, como lo estaban todos...
Picasso limpia la culata de su pistola plateada
al sol de la temperatura de una vela
mientras predice con límpida mirada,
ojos abiertos por luces de madera,
el mal final de aquella pintura elevada
sobre pinceles de pelos que se enredan
en un cielo equidistante entre el Himalaya,
sagrado monte, virgen de bragas de seda,
y la última frontera de una playa.
En los calabozos de la escabrosa empresa
de camisas de fuerza, las manos atadas,
Utrillo aúlla por no poder pintar carne fresca.
Jeanne muere de amor, un hijo en las entrañas.
Il Bello Modi navega sin remo por su pulmón,
retrato de cuello torcido, ejemplo de bondad.
Los flecos bailan al son del opio.
Lienzo dorado, ponte a caminar.
con un girasol negro en la mano,
nieva sobre su cabeza la sombra del Greco
y amanece un cielo claroscuro en Montparnasse.
El busto mira y dice que está loco,
como lo estaba Renoir, como lo estaban todos...
Picasso limpia la culata de su pistola plateada
al sol de la temperatura de una vela
mientras predice con límpida mirada,
ojos abiertos por luces de madera,
el mal final de aquella pintura elevada
sobre pinceles de pelos que se enredan
en un cielo equidistante entre el Himalaya,
sagrado monte, virgen de bragas de seda,
y la última frontera de una playa.
En los calabozos de la escabrosa empresa
de camisas de fuerza, las manos atadas,
Utrillo aúlla por no poder pintar carne fresca.
Jeanne muere de amor, un hijo en las entrañas.
Il Bello Modi navega sin remo por su pulmón,
retrato de cuello torcido, ejemplo de bondad.
Los flecos bailan al son del opio.
Lienzo dorado, ponte a caminar.
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