Pablo Garcia
Poeta recién llegado
EL BESO AQUÈL
Querida y soñada mujer,
continuamente llevo en mi,
esa grata evocación,
que sin cesar surge al
cerrar mis ojos y vagar
en tus recuerdos.
De tu calor de llama tierna
siempre llega a mi memoria,
tu apretado cuerpo tan deseado,
donde el aire no tenia espacio
entre nosotros.
Seductora pasión que siempre
guardo escondida, en increíbles
tumulto de ansias que fluye
eternamente en mis venas,
cuando sus cálidos cauces
se ponen a la frontera del mío.
Del largo sueño despierto
y resignado en el tiempo,
soy incapaz de olvidar
aquel vestido ceñido,
que apenas como velo,
lamía su esbelto cuerpo.
Es entonces cuando
siento el acudir caudales
perniciosos desde recónditos
espacios inundan, exaltados,
los latientes deseos que fluyen
creciendo con los suyos, y
se hacen afluencia de un gozo
indeterminado.
Pablogarcia
Querida y soñada mujer,
continuamente llevo en mi,
esa grata evocación,
que sin cesar surge al
cerrar mis ojos y vagar
en tus recuerdos.
De tu calor de llama tierna
siempre llega a mi memoria,
tu apretado cuerpo tan deseado,
donde el aire no tenia espacio
entre nosotros.
Seductora pasión que siempre
guardo escondida, en increíbles
tumulto de ansias que fluye
eternamente en mis venas,
cuando sus cálidos cauces
se ponen a la frontera del mío.
Del largo sueño despierto
y resignado en el tiempo,
soy incapaz de olvidar
aquel vestido ceñido,
que apenas como velo,
lamía su esbelto cuerpo.
Es entonces cuando
siento el acudir caudales
perniciosos desde recónditos
espacios inundan, exaltados,
los latientes deseos que fluyen
creciendo con los suyos, y
se hacen afluencia de un gozo
indeterminado.
Pablogarcia