Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Son estrechas las estancias y
en ellas entrechocan mis pensamientos,
mientras tanto dijo mi corazón
con la certeza de despertarse:
Mi alma sobre la tumba,
se encuentra con ideas sombrías,
es la soledad mas no la paz.
En la muerte la calma se
conecta con la noche
con la luz de la luna y
las estrellas extienden
su resplandor sobre mí,
luz de ilusión para un mortal.
Las apagadas esperanzas,
flojas en su cansancio,
ahora son sólo fantasmas,
son visiones diluyéndose:
El espíritu como el rocío
sobre flores muertas
la brisa que sopla y la niebla
sobre el lugar sombrea la colina,
y se prolonga sobre las
copas de los árboles.
Su silueta aparece
lento entre la bruma,
es real y no puedo llegar a ella,
estoy fuera de mí mientras mis ojos
escudriñan el espacio frío.
Nudo ciego que hizo dios o
tal vez el diablo
la escena es muy compleja y
no puedo desatarla.
Echo la vista sobre una figura
cuyo nombre aun ignoro
la lluvia del momento y
sus pasos tras de mí
escapando en total sordina.
La imagen de como era antes no
asombraría lo mismo,
me parece que flamea,
su boca contrae los labios
y me lanza un beso:
La recompensa de amor
solo dura un instante.
en ellas entrechocan mis pensamientos,
mientras tanto dijo mi corazón
con la certeza de despertarse:
Mi alma sobre la tumba,
se encuentra con ideas sombrías,
es la soledad mas no la paz.
En la muerte la calma se
conecta con la noche
con la luz de la luna y
las estrellas extienden
su resplandor sobre mí,
luz de ilusión para un mortal.
Las apagadas esperanzas,
flojas en su cansancio,
ahora son sólo fantasmas,
son visiones diluyéndose:
El espíritu como el rocío
sobre flores muertas
la brisa que sopla y la niebla
sobre el lugar sombrea la colina,
y se prolonga sobre las
copas de los árboles.
Su silueta aparece
lento entre la bruma,
es real y no puedo llegar a ella,
estoy fuera de mí mientras mis ojos
escudriñan el espacio frío.
Nudo ciego que hizo dios o
tal vez el diablo
la escena es muy compleja y
no puedo desatarla.
Echo la vista sobre una figura
cuyo nombre aun ignoro
la lluvia del momento y
sus pasos tras de mí
escapando en total sordina.
La imagen de como era antes no
asombraría lo mismo,
me parece que flamea,
su boca contrae los labios
y me lanza un beso:
La recompensa de amor
solo dura un instante.
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