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Poeta que considera el portal su segunda casa
Soltar amarras
y enredarse en su mirada
hasta encontrar la aurora,
explorar en mar de labios
el verbo de sus aguas,
sentimiento en oleadas de teñido rojo,
el tiempo inmóvil
flotando suspendido
en el camino de sus veras.
Ungirse de su dulzura y afecto,
con devoción rozar su aliento
cayendo en el cristalino manantial
perfumado de caricias,
como hoja a merced del viento.
Del perfecto trayecto,
navegar sus sabores
certero,
adicto,
libre y convicto.
Calcinante hoguera o remanso
es confín donde nacen tempestades,
arde la pira de apasionamiento
inflamada de ternura
la que solo surge, por tu beso.
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