Nikusha
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer experimenté un recuerdo que me estranguló con un beso. Ardieron en mí las ascuas del pasado que con viveza, y fulgor todavía desprendían un calor intacto.
Fue una hermosa y tórrida tarde de verano cuando nos cruzamos. La fuerza de nuestras miradas hizo temblar hasta nuestras manos. Mi visión en aquel momento: unas brillantes gotas de sudor recorriendo su cuerpo.
Esa sensación me exaltó por completo. No podía dejar de mirarle. Desprendía sensualidad a cada segundo. Mientras yo, palpitaba de manera emocionante. Por fin llegó el momento. Ansiosa entreabrí mi boca para así con la suya poder encontrarme. Una poderosa embriaguez se apoderó de mí por completo y sentí desmayarme al saborear con divino deliete, el jugo venenoso de aquellos adictivos labios.
Fue una hermosa y tórrida tarde de verano cuando nos cruzamos. La fuerza de nuestras miradas hizo temblar hasta nuestras manos. Mi visión en aquel momento: unas brillantes gotas de sudor recorriendo su cuerpo.
Esa sensación me exaltó por completo. No podía dejar de mirarle. Desprendía sensualidad a cada segundo. Mientras yo, palpitaba de manera emocionante. Por fin llegó el momento. Ansiosa entreabrí mi boca para así con la suya poder encontrarme. Una poderosa embriaguez se apoderó de mí por completo y sentí desmayarme al saborear con divino deliete, el jugo venenoso de aquellos adictivos labios.
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::y el recuerdo de ese "beso"