Salomé Gutierréz Santos
Poeta recién llegado
E L B E S O
Ven, te dije. Extasiado los ojos,
Los labios hábidos de la delicia de tu beso,
Contemplaba así, tu rostro de hinojos,
Ven, y pon en mi boca, tu clérigo rezo
El sello de novios que guarda la noche, la cita,
El dulce licor de un néctar lejano,
Que vierte veneno, una boca exquisita,
Con el solo roce, gentil de una mano.
Es un delirio que frusta los sueños,
Y al alma despierta una sed de ternura,
¡De rabia infinita, de lloros pequeños,
Un sabor tan ardiente, que inyecta locura!
Es el rocío, de cada mujer,
Es de un jardín que ha regado el arcano
Por eso mi amada, pónme tu beso,
Aunque yo sea, furtivo pagano.
-yo quiero ser tuya. me dices perpleja,
E hiriendo mis manos, en tu pelo ileso,
Te digo, jadeante, y mi voz te aconseja:
-me basta saberlo, con un solo beso
Salomé Gutiérrez Santos
Ven, te dije. Extasiado los ojos,
Los labios hábidos de la delicia de tu beso,
Contemplaba así, tu rostro de hinojos,
Ven, y pon en mi boca, tu clérigo rezo
El sello de novios que guarda la noche, la cita,
El dulce licor de un néctar lejano,
Que vierte veneno, una boca exquisita,
Con el solo roce, gentil de una mano.
Es un delirio que frusta los sueños,
Y al alma despierta una sed de ternura,
¡De rabia infinita, de lloros pequeños,
Un sabor tan ardiente, que inyecta locura!
Es el rocío, de cada mujer,
Es de un jardín que ha regado el arcano
Por eso mi amada, pónme tu beso,
Aunque yo sea, furtivo pagano.
-yo quiero ser tuya. me dices perpleja,
E hiriendo mis manos, en tu pelo ileso,
Te digo, jadeante, y mi voz te aconseja:
-me basta saberlo, con un solo beso
Salomé Gutiérrez Santos
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